Street Fighter: FINAL ROUND!

Para cerrar esta serie de entradas sobre gente que pega a otra gente, dedicaré la última a algunos personajes nuevos que, entre todos los que CAPCOM se empeña en crear, no son tan inútiles como el resto.

Sakura Kasugano: Esta jovencita es una colegiala japonesa que está absolutamente flipada con Ryu, tan flipada que es una especie de versión femenina del personaje en insoportable y fanática a la que, cuando te llega el momento, le das una paliza con gusto. Eso si no te la da ella a ti. Es lo que tiene ser una believer de Ryu, que ahostia igualito que él.

 

Fei-Long: El Bruce Lee del Kung-Fu. A este tío le metieron un frasco de guindillas por el culo, tapa y bote incluídos y lo soltaron después en los rings. Consecuencia de ello, el tío no deja de saltar de un lado a otro soltando alaridos incomprensibles y asestándote patadas de fuego. Se desconoce si lo de meterle guindillas por donde nunca le da el sol le dio la capacidad de tirar pedos de fuego también. Intentó ser estrella de cine durante la friolera de dos días de rodaje. Exactamente hasta que Ryu y Ken aparecieron por el set y el se dio cuenta de que quería seguir repartiendo porrazos.

Guy: Aprovechando el gran auge de la saga “Street Fighter” este luchador se dio de baja en “Final Fight” y se pasó a la competencia a tiempo. Aunque en sus andanzas juveniles fue un delincuente, ahora es un artista marcial japonés que va a todas partes con su traje de Ninja y sus Nike pegando patadas y es tan rápido que para cuando te quieres dar cuenta ya te ha metido siete por lo menos. Su técnica de combate combina el estilo Bushin con el Ryu Ninjutsu.

Dan Hibiki: Es un personaje que ya he mencionado a lo largo de las demás entradas y que he resumido básicamente en una palabra: Inútil. Tan inútil que por eso mismo se le puede llegar a coger cierto aprecio.

Su padre Gou, fue el que dejó tuerto a Sagat y en la revancha, viendo que el niño ya apuntaba maneras metiéndose lápices de colores por la nariz, masticando cables y bebiendo a morro de la botella de lejía, se dejó asesinar por el luchador de Muay Thai.

Dan, sin una figura paterna a la que imitar, se volvió más inútil aún si cabe. Gouken se convirtió en su maestro pero al ver que el niño además de tonto solo quería vengar la muerte de su padre, le puso las maletas en la puerta del dojo.

Dan empezó a desarrollar su propio estilo de lucha llamado Saikyö-ryü que no era más que una copia de los movimientos aprendidos de Ryu y los que ya se traía sabidos del dojo de Gouken. Su única aportación al tema fue incluir burlas para desconcertar al enemigo. Si es que, de donde no hay, no se puede sacar.

En su vida personal, fue maestro de Sakura, pero esta solo lo siguió porque quería conocer las mismas técnicas que Ryu y ya sabemos que Dan era todo un plagiador nato. Por otro lado, llegó a vengar la muerte de su padre combatiendo contra Sagat. Pero eh, no creáis que ganó por su destreza, habilidad, fuerza y coraje. Sagat, que para entonces ya se había reconvertido, al ver que Dan albergaba tanto odio dejó que este le derrotara en combate para que así pudiera seguir con su vida. Evidentemente, Dan es tan idiota que ni se enteró. Después de eso, se fue a pasar unas largas vacaciones con su amigo Tarzán Blanka.

Para que os hagáis una idea de lo patético del personaje: uno de sus “ataques” consiste en lanzarte una fotografía suya firmada. Lo más recomendable es que la firmes a 7 km de tu oponente porque no os creáis que lleva un taco de fotografías ya firmadas. Él te la firma al momento y mientras tanto, el oponente puede aprovechar hasta para hacerse un pincho moruno con él.

Birdie: La historia de un luchador “humano” (cruce de Blanka y Zangief) que pasó de ser blanco a negro de la noche a la mañana. Una especie de Michael Jackson punk (crestaza en la cabeza incluida) que sufrió la evolución contraria. Lo más inquietante es que llamen ‘pajarito’ a un bicho que parece una montaña de pedruscos. A lo mejor es por eso del cuerpo canario de los que abusan de los esteroides. En cualquier caso, Birdie, como Vega, debe tener también unas 50 enfermedades contraídas porque le encanta chupar la cadena con la que te atiza hasta que lloras como una niña cuando se le cae la bola de helado del cucurucho.

Dentro de los Expediente SF también encontramos otros luchadores  pintorescos como Sodom, lo que pasa cuando un chino se come a un quaterbark americano, le da indigestión y le sale esa cosa con sais; La bruja de Rose, una especie de alter-ego femenino en bueno de Mr. Bisón; Cody Travers un tío rubio que tuvo que aprender a luchar para que en la cárcel no le dejaran el ano como un bebedero de patos; El Fuerte un luchador mexicano que lleva máscara y cuando no está peleando en el ring se está peleando en la cocina con los fogones debido a que quiere ser chef. Considerado casi tan rápido o más que Vega; Sean Matsuda otro luchador brasileño que es conocido por el enchufe que tiene de Ken, su maestro; y por último, están los bichos raros como Necro y Seth, luchadores genéticamente modificados que esperemos que nunca lleguen a reproducirse con nadie.

Están por confirmar nuevos luchadores para futuras entregas como Pepe, un jugador de fútbol portugués que entre partido y partido da rienda suelta a su deseo de romper piernas, dientes y lo que pilla y otro futbolista holandés, De Jong, cuya especialidad es dar patadas voladoras.

Por último no puedo cerrar esta etapa en mi vida como bloggera sin daros un consejo que os será muy útil si finalmente os volvéis unos frikis del SF: nunca, por nada del mundo, te pares a analizar los movimientos de tu adversario, para cuando te des cuenta ya tendrás tu barra de vida bailando. Deja que te posea tu Hadou oscuro y mientras le gritas toda clase de insultos a la tele pega en los botones como si no hubiera un mañana. Aunque sabed que lo que realmente me apetece después de todo esto es romperos las piernas a todos.

¡HADOUKEN!

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Street Fighter Vol. III

 LOS MALOS DE STREET FIGHTER (y agarraos, que vienen curvas con los nombres)

Mike Balrog: Este conjunto de formaciones rocosas luchador de boxeo profesional se pasó al lado oscuro con Mr. Bison cuando su carrera se vio truncada por su violencia, que acabó con un rival muerto sobre el ring, aunque no sabemos si antes de matarlo le arrancó parte de su oreja. Y digo esto porque Balrog era originalmente (y lo sigue siendo en Japón) Mike Tyson Bison. Al margen de esto, es un personaje bastante aburrido desconocido que te mete las tortas en Las Vegas con un montón de ricos mirándote. Se le conoce también por ser quien daba los recaditos a Cammy mientras esta trabajaba para Mr. Bison.

Sagat: Sagat es un luchador tailandés de Muay Thai con una zancada más larga que la de un flamenco con la que puede hacerte saltar hasta las muelas del juicio aunque estés a 2 kilómetros. Irónicamente, esto hace también que sea su punto flaco, dado que tiene la misma estabilidad que un castillo de naipes.

Le tiene una tirria enorme a Ryu y es el único luchador que ha conseguido vencer al japonés alguna vez. Es, también, el único personaje entre los del grupo de los malos con cuyo nombre no dieron por el c***, quizás por que no podemos considerarlo malo del todo ya que realmente nunca se le vio muy involucrado en los intereses de Mr. Bison, sino más bien en el suyo propio de darle pa’l pelo a Ryu.

Sagat es el pupas de “Street Fighter” por excelencia ya que a pesar de que unos a otros se lanzan bolas de fuego, escapes de gas, descargas eléctricas y demás variedad de efectos especiales, Sagat es el único que arrastra las consecuencias físicas. Una cicatriz que le cruza todo el pecho por cortesía de Ryu, de ahí tanta tiña, y un parche en el ojo, aunque esto puede que sea para darse un aire más pirata malvado ya que unas veces lo lleva en el derecho y otras en el izquierdo…

Su deseo de venganza por la brecha en el pecho alcanzó cotas tan altas que fácilmente podría haber sido el fundador del club de antifans de Ryu en vista de que tiene tantos. Sin embargo, como buen tailandés, no podía ser sólo una bestia parda del Muay Thai, por eso cuando se da cuenta de que la venganza no es el camino, abandona su rencor y se dedica a recoger flores de los bosques tailandeses.

En realidad se dedicó a perfeccionar su cuerpo y mente para convertirse en el mejor luchador del mundo. ¿Os imagináis a un tío que tiene la cara como un cuadro y mide más de dos metros recogiendo flores? Pues eso.

Entre sus movimientos más destacados se incluye uno en forma de boomerang que lanza tanto por lo bajo como por lo alto al grito de ¡taiger, taiger, taiger! y que hace sospechar que a) es pariente lejano de Dhalsim o b) esto es cosa de budistas e hinduistas y nadie nos ha informado antes. Y respondas lo que respondas, lo único que te ganarías sería una hostia por su parte.

El escenario de Sagat se halla en las ruinas de Ayutthaya y te deja al borde de la muerte frente a la estatua de un Buda tumbado y muy complacido. Este icono te permite alcanzar el Nirvana si eres capaz de pasarte todo el torneo sin que te aticen una sola vez en las piernas. Claro que antes, debes haber tomado muchas drogas.

Aunque su lugar de batalla está cerca de Bangkok dicen que cuando saca la pierna a pasear para soltar alguna coz esta aparece en el escenario de otros luchadores.

 

Vega: Este personaje es un luchador de España. Inexplicablemente, en primera instancia fue llamado Balrog Favio de la Cerda (en Japón se sigue llamando así) pero en el resto del mundo se le cambió el nombre por el de Vega porque sonaba más español. Sigo esperando que alguien me explique en que primer momento a alguien se le ocurrió que el nombre original podía acercarse si quiera un poco a algo que se pareciera a un nombre español. Misterios japoneses.

Si hay un personaje que resuma catastróficamente los tópicos de algún país, ese tenía que ser el español. Vega, además de formar parte del grupo de rubiales de melena de anuncio, es toda una folclórica. Es un luchador que nació en Málaga y fue criado por una familia noble catalana asidua a los toros. Desde pequeñito Vega disfrutaba con la sangre y la violencia lo que desembocó en que se convirtiera en todo un señor torero ¡Olé, olé y olé!

Pero como no es suficiente con eso, él se convierte en un luchador folclórico que combina esa pasión por el toro con el ninjutsu japonés. La combinación más normal del mundo, vaya.

Vega además de muy afeminado es psicótico, sigiloso, veloz, psicópata, narcisista, sanguinario… vamos, que está como una auténtica cabra. Tan mal de la azotea que mientras que de día se comporta como un auténtico caballero español y va por ahí regalando rosas en los ruedos a Chun-Lises escandalizadas por el toreo, de noche se dedica a dar rienda suelta a sus deseos más sádicos.

Se cubre la cara con una máscara porque tiene un alto nivel de egocentrismo y no quiere que nadie le toque la cara. Le gusta infringir daño a sus rivales con una garra de tres filos al estilo wolverine que ya le gustaría a Freddy Krueger. Tiene la asquerosa manía de lamer de los filos de su garra la sangre de sus contrincantes por lo que es probable que ya tenga contagiadas unas 50 enfermedades.

Su especialidad es luchar en la jaula y cuando te toca enfrentarte a él en su terreno se pasa mal, muy mal porque no sabes si el tío está luchando o sufriendo un ataque epiléptico. Vega es el luchador más rápido de “Street Fighter” y se dedica a colgarse de la jaula trepando por ella a lo Spiderman y a dar saltos de aquí para allá, con su máscara, su garra y su pantalón de folclórica mientras tú saltas de un lado a otro intentando acertarle una hostia de casualidad.

Su escenario de lucha en el videojuego viene ambientado con varias sevillanas que bailan flamenquito al ritmo de unas guitarritas españolas y las palmas de los espectadores que ven y celebran como en un ruedo/jaula Vega te raja de arriba abajo ¡Olé, olé y olé! ¡España cañí!

Y por si nada de esto nos convencía a los españoles, allá por 1987 a un astuto desarrollador de videojuegos se le ocurrió que incluir la bandera preconstitucionalista con águila y todo en la pequeña pantalla nos iba a alegrar la hostia. ¡Olé, olé y olé! ¡España cañí! ¡Viva Franco, arriba España!

Además, cuando ya todos nos estamos imaginando a Vega cantando eso de ¡Yo soy español, español, español! cuando nos deja más rajados que un gato en día de baño, le da por soltar alaridos tiroleses. Pero ya para rematar finalmente la faena, a pesar de que Vega era narcisista, psicópata, sanguinario y franquista, como eso de tener doble personalidad le confunde tanto, lleva unos pantalones de la república que se pone en el ring cuando es poseído por el espíritu de un republicano. ¡Olé, olé y olé! ¡España cañí! ¡Viva Franco, arriba España! ¡Viva la república! ¡Tirol español!

Mr. Bison: Es un personaje de nacionalidad desconocida. Su nombre en Japón es Vega (os advertí que lo de los nombres daba quebraderos de cabeza). Es el creador de la organización criminal Shadaloo y tiene unos poderes psíquicos que ya quisiera yo para mi por las mañanas para prepararme el café o para encender la tele cuando el mando decide desaparecer en otros planos paralelos. O para que negarlo, hacerle estallar la cabeza a alguien cuando te está contando algo que te importa una mierda.

Mr. Bison tiene la apariencia de un dictador al que se le ha ido la mano con las anfetas los esteroides, además de que es igual de puñetero que uno en concreto. Sólo que sin el mal gusto para el bigote. Viste uniforme militar rojo con sombrero, capa negra y lleva placas solares en las botas, los hombros, los puños y la espalda porque digo yo que de algún modo tiene que atraer la energía oscura que hace que esté todo el día jodiendo a los street fighteros y dejando huérfanos a otros tantos.

Entre su lista de maldades contamos las siguientes:

–        Creo la organización criminal Shadaloo y un grupo de cyber robots que vigilaban a los mejores luchadores callejeros para después ser secuestrados y reclutados para sus intereses.

–        Mató a Charlie Nash, el amigo del que lleva la tribu africana en la cabeza, Guile.

–        Mató al padre de Chun-Li y a ella intentó convertirla en una autómata como Cammy.

–        Secuestró y lavó el cerebro a Ken Masters para que matara a Ryu.

–        Creó a una Cammy descerebrada para que le hiciera los trabajos sucios.

–        Obligó a dejar su tierra a la tribu de Thunder Hawk, luchador mexicano que sabe volar seguramente por las plumas que lleva en la cabeza.

–        Poseyó el cuerpo de la bruja Lola Rose (otra luchadora con poderes psíquicos) para escapar de la muerte y hacer realidad su sueño de ser Bison de día y Rosa de noche.

–        Debido a la energía que absorbe con sus placas solares es el culpable del calentamiento global.

–        Le dio una paliza a los moños de Chun-Li.

–        Se comió el último bollo que quedaba para desayunar una mañana allá por 1951.

–        Atropello al perro de tu vecino y ahora mismo está debajo de tu cama esperando para hacerte un pyscho cucurucho.

Como ser tan malvado da mucha jaqueca, para hacerse el trabajo más fácil, Mr. Bison usa una serie de poderes psíquicos en el combate que si te pillan con la defensa baja más te vale haber hecho testamento, escogido cementerio, haber dejado herederos y haberle puesto agua al perro, porque te envía directo a la tumba.

Mr. Bison se teletransporta, lanza bolas de energía psíquica y tiene un movimiento especial que hace que su cuerpo se envuelva en una llama y se lance sobre ti como un torpedo que es conocido como Pyscho Crusher y que a él le gusta llamar “Hay cucurucho”. Esto hace pensar que su conversión en dictador hijoputa viene por algún trauma con el furgón-carrito del helado que pasaba por delante de las casas en su más tierna infancia. No sabemos si llegó cuando se habían acabado los cucuruchos, si lo atropelló el heladero, lo sodomizó en la parte trasera del furgón o sus padres no quisieron comprarle uno. Pero lo que está claro es que si te pilla ese pyscho crusher con la boca abierta encuentran tu cadáver orbitando en otra galaxia.

Bison ha librado a la muerte en multitud de ocasiones y siempre acaba regresando de una forma u otra, pero hay dos personajes que consiguieron dejarlo fuera de combate gracias a su poder. La primera fue Rose, quién es, presumiblemente, la parte buena de Mr. Bison y la única capaz de controlar sus poderes dado que comparten la misma fuente de energía. El otro es Akuma, el único que realmente lo mandó al cementerio y terminó el trabajo de Chun-Li y Guile.

Aunque no tenemos ni puñetera idea de donde nació, su escenario más típico es tailandés, concretamente ambientado en el Templo del Buda de Esmeralda donde hay tapices de la batalla de Rama contra Ravana que simbolizan la lucha del bien contra el mal. Es que son de un profundo en esta saga…

Akuma: El supuesto padre encabronado de Ryu. Este hombre un buen día se cabreo y ya no pudo dejar de estar nunca en ese estado. Está tan indignado el tío no se sabe por qué que va por ahí lanzando hadöken hasta por los aires. Imagínate lo duro que debe ser vivir puerta con puerta, saludarle como a otro vecino y que te lance una hostia mañanera en la cara. Eso si va bien para despejarse y no un café. O para mandarte otro ratito a dormir, vaya.

Su nombre en Japón es Gouki, que literalmente significa “gran demonio”. De hecho, está tan endemoniado que tiene unos ojos rojos como fuego y hasta el pelo parece que le arda de tanta mala leche. Irónicamente en su traje lleva una palabra japonesa que significa “cielo” o “paraíso” y que se hace visible cuando te derrota sin que te de tiempo a parpadear y lanzándote un combo final epiléptico. Y es que matarte así para él es todo un gustazo, como estar en la gloria, vamos.

En realidad, su mal genio es una respuesta al complejo que tenía ante su hermano Gouken que primero le robo la atención de sus padres, abuelos y hasta el perro de la familia y después de su profesor de hostias. Ambos fueron entrenados por Goutetsu, que les habló del Hadou Oscuro y unos manuscritos que enseñaban esos poderes. Y pasó que por bocachancla Akuma se hizo con ellos y lo mandó al otro barrio primero a él y más tarde a su hermano, recordemos, profesor de Ryu y Ken.

Comparte la misma técnica de combate que estos dos últimos sólo que él la ha perfeccionado dando como resultado su propio estilo, el Satsui No Hadou con el que se cargó a Mr. Bison ya que cuando Akuma está en todo su esplendor es poseído por el Shin Akuma, lo que le convierte prácticamente en indestructible y una bestia parda que se carga todo lo que pilla de paso y la verdad sea dicha, pasa mucho tiempo en este trance.

A Akuma le interesa tanto Ryu que es al único de los que se ha enfrentado y que ha perdido contra él al que ha dejado vivir ya que espera que desarrolle todo su potencial y sea seducido por el Hadou Oscuro. Pero como “Street Fighter” es una saga fuera de lo normal, cuando vuelve a ir en su busca tras derrotar a Mr. Bison se encuentra con que Gouken no estaba muerto que estaba de parranda y lo reta a una batalla. Ryu, ajeno a esto siguió recorriendo el mundo descalzo.

Cuando finalmente Ryu y Akuma se enfrentaron, a pesar de que Ryu tuvo que dejar que le consumiera el Hadou Oscuro para vencer a su supuesto padre, la pureza del alma de Ryu es lo que le da las fuerzas reales para derrotarlo. Además, esa luz es la que consigue devolver a Akuma parte de su humanidad. Lo que le llevó a iniciar una terapia para ser mejor padre en el mismo centro que Guile.

Otro de los rumores acerca del personaje es que en realidad no es el padre de Ryu, sino de Dan Hibiki, ya sabéis, el Ryu fracasado amigo de Blanka. A lo mejor este es el auténtico motivo por el cual Akuma está tan enrabietado con la vida y es que a nadie le gustaría tener un hijo tan inútil como Dan. Vergüenza de padre que lo llamarían.

CONTINUARÁ…

Street Fighter Vol. II

Blanka: He aquí uno de los personajes de la saga que más me fascina. ¿Cómo convencer a alguien de que esto (véase en la imagen) es un ser humano? Yo diría más bien que es un Pokemon del tipo eléctrico, pero lo cierto es que se dice de Blankanieves que él era Jimmy, un niño que viajaba en un avión con sus padres que se estrelló en el Amazonas, donde fue criado por animales salvajes (cualquier parecido con Tarzán es mera casualidad). De tanto vivir entre animales, el chaval creció como uno de ellos, tanto que los caninos y los incisivos se le desarrollaron sobremanera, tiene unas garras que necesitan un buen limado urgente, está lleno de pelo naranja por todas partes y por cosas de la naturaleza es más verde que el propio Amazonas. Eso si, en recuerdo de su civismo perdido, extrañamente, lleva unos pantalones.

Tarzán Blanka es toda una bestia salvaje que lanza descargas eléctricas, habilidad muy común de sus antepasados, los seres humanos. Os podéis quedar con la teoría que más os guste, que de pequeño se tragó una pila eléctrica, que se crió entre una manada de Pikachus salvajes, que le cayó un rayo encima o que fue producto de algún experimento pero la verdad es que ese “don” le viene por codearse con anguilas eléctricas (esto tampoco lo intentéis en casa llenando la bañera de estos bichos).

Probablemente sea de los pocos personajes de “Street Fighter” que no esté obsesionado con Ryu, pero eso se debe a que no sale de su selva en Brasil y todavía no le conoce. Su único amigo es Dan Hibiki (al que rescató en el Amazonas cuando estaba perdido), un pseudo proyecto de Capcom de Ryu alternativo que en realidad era una burla a Ryo Sakazaki, protagonista de otra saga de lucha llamada Art of fighting. Dan pasó en la historia de la saga como el payaso oficial y el profesor de inglés de Blanka porque ya que lo habían creado, algún papel tenían que darle.

Aunque ha tenido oportunidades para abandonar la selva de mano de Dan, Blanka siempre (o al menos casi siempre) ha permanecido en el Amazonas dado el miedo que tienen las personas de invitarlo a sus casas y que les salte el automático en cuanto entre por la puerta. Se dice que el mismo se autoabastece robando pequeños electrodomésticos que hace funcionar a través de su propia energía.

Entre sus movimientos destaca uno en el que se hace una bola y se lanza sobre su oponente, habilidad que aprendió de los armadillos, el rayo eléctrico que te da una visión del esqueleto de tu personaje más precisa que cualquier radiografía y lo que llamo el “comecocos” que consiste en engancharse al cuerpo del rival y pegarle unos bocaos en la cabeza de escándalo. Por lo demás, se dedica a darte patadas como si fueras una pelota de fútbol.

Blanka, además de pasar mucha hambre en la selva lucha en el torneo de “Street Fighter” por una buena causa. Cuando se proclama vencedor se reencuentra con su madre en una de las escenas más lacrimógenas de toda la saga. Y aunque todos los elementos de esta historia son propicios para que haya algún mono de por medio, no aparece ninguno en ningún momento.

El escenario de Blanka ha variado con el paso del tiempo debido a que el primero mostraba un poblado chabolista con gente paleta pobre de fondo, una culebra que hace las veces de boa constrictor enroscada en un árbol y ya. Eso indignó a los brasileños porque no querían que el resto del mundo tuviera esa imagen de Brasil. Y eso que a mi lo que realmente me indigna es que si había gente alrededor de Blanka, nunca nadie le enseñara a usar un peine o un diccionario, aunque es probable que alguien de ese poblado le suministrara los pantalones para que no fuera todo el día con la cosa colgando desnudo.

Actualmente el escenario de lucha de Blanka es mucho más selvático (la misma serpiente sigue ahí, eso no cambia), con una casa de madera y un pantano  por si se queda sin carga eléctrica durante un combate, poder tirarse al agua de cabeza con las anguilas y recargarse.

William F. Guile: Es el típico estadounidense teniente metrosexual hinchado de anabolizantes de las fuerzas aéreas que te imaginas con un puro en la boca sentado a los mandos de alguna metralleta tamaño portaviones y disparando munición sin ningún sentido como haría un yankee idiota loco. Solo que este en vez de sonreír sin que se le mueva el puro de la boca, siempre está serio como si no comiera suficiente bifidus activo.

El motivo de su infelicidad es que vive deprimido desde que Mr. Bison asesinó a su compañero de juergas militares Charlie Nash. Como está muy ocupado odiando a Mr. Bison no ha tenido tiempo de reparar en Ryu. Fijaos a que punto llega su deseo de vengar la muerte de su amigo que abandona a su mujer y a su hija para montarse en un helicóptero e ir hasta la base de Mr. Bison y liarse a tortas y bombardeos con todo lo que pilla por delante.

Todo ello siempre con la ayuda de Chun-Li ya que están muy unidos por el odio mutuo que comparten hacia Mr. Bison además de que los dos son igual de imbéciles a la hora de cumplir venganzas ya que una vez que te pasas el torneo de “Street Fighter” con Guile tiene lugar otro de los acontecimientos más jodefinales emotivos de la saga. Su mujer y su hija aparecen de repente por ahí cuando Guile está a punto de hacer que Bison se coma su gorra y le ruegan que no se convierta en un asesino como él. Guile reflexiona, le vuelve a poner a Mr. Bison la boina sobre la cabeza y vuelve a casa con ellas aunque en un primer momento no fuera capaz ni de reconocer a su hija.

Lo más destacable de este personaje al que extrañamente le dan bastante protagonismo, es su tupé amarillo canario más desafiante a cualquier ley de gravedad que el movimiento misil de Honda. Se dice también que es hierba alta de la sabana africana que le fue injertada en la cabeza después de que en una misión militar se quedara más calvo que Sagat. En su cabeza vive además una tribu africana entera.

Desde que se quedara calvo, Guile cuida tanto su pelo que cada vez que vence a algún rival en el juego, se lo cepilla ya que es difícil que un pelo tan ingrávido se mantenga perfecto durante tanto ajetreo.

Su escenario de batalla es, como no podía ser menos, una base militar con un avión de fondo y un grupo de colegas de curro tocándose los huevos a dos manos aprovechando su hora del almuerzo para ver como Guile le mete de hostias al becario que se ha comido su comida por error. Todo esto presenciado por dos compañeras de trabajo que se comportan y visten como si fueran las azafatas del avión con el que Guile se dedica a dar vueltas por todo EEUU buscando la escuela de su hija, de la que se sigue olvidando con frecuencia.

Victor Zangief: El papá oso wrestler de “Street Fighter”. Este ruso de pelo en pecho y sobacos perfectamente depilados que camina torpemente por los escenarios de batalla ataviado con un minúsculo y ceñido calzoncillo rojo es un personaje polémico debido a que la compañía dejó caer a través de un libro con información oficial acerca de la saga que es homosexual pero sin llegar a confirmarlo. Es más, en algunos juegos sus frases son bastante ambiguas, sin embargo y para mantener esa patata caliente, en uno de los últimos juegos de la saga se le ha relacionado con un personaje femenino.

Zangief es un hombre rudo de la Rusia siberiana pintado como un tío bobalicón con muy pocas luces además de torpe y lento pero fuerte y muy mañoso en la lucha cuerpo a cuerpo. Cuando Zangief anda por el escenario de lucha siempre lo hace muy abierto de brazos y de piernas, lo segundo, probablemente para no convertir sus reales en una tortilla de huevos. O simplemente porque de tantos esteroides ya no puede ni cerrarse de piernas. Para rematar el orgullo de este personaje, su nombre original era Vodka Gobalsky.

Existía una leyenda que decía que si te pasabas el torneo de “Street Fighter” con Zangief sin que te derrotaran y haciendo Perfect (sin que te tocase un pelo) a Mr. Bison, después bajaba Gorbachov de un helicóptero para felicitarte y marcarse un baile ruso con el wrestler. Un jugón street fightero se empeñó en descubrir la verdad detrás de la leyenda y después de pasarse 4 días jugando día y noche sin descanso consiguió la prueba que demuestra que esta leyenda SI era cierta. Después de esto, tuvieron que desincrustarle los dedos de los botones y fue internado en una clínica por el impacto de ver a Zangief bailando todavía más abierto de piernas.

Su escenario de lucha es una especie de fábrica de mala muerte donde probablemente además de organizar peleas clandestinas que son observadas por los trabajadores de lugar haya un par de mafiosos rusos jugando a la ruleta rusa en alguna esquina.

Dhalsim: Este luchador de nombre parecido al jarabe que nos enchufaban de pequeños es un maestro de la India experto en yoga y meditación. Su cuerpo pintarrajeado y las calaveras que lleva al cuello le dan más aspecto de practicante habitual de rituales satánicos y vudú que de yogui, sin embargo, Dhalsim es un buen tío que huye de hacer daño físico a otros y únicamente lo infringió al inscribirse en el torneo de “Street Fighter”para salvar a su pueblo de la miseria.

Dhalsim es todo un contorsionista nato, es por esto que ha pasado a la historia por ser el coreógrafo de muchas artistas del pop, como Shakira, a la que enseñó su movimiento de cadera y para quien inventó los pasos del Waka-Waka. Además, aprovechó para dar el salto a la fama como bailarín participando en el videoclip.

En el combate, cuando es poseído por el espíritu de una antena de repetición se lanza al grito de yugafair contra sus adversarios y tiene la habilidad especial de tocarte los c****** hasta el extremo debido a que al ser pariente del Señor Elástico puede estirar cualquier parte de su cuerpo como si fuera de goma (¿eso que escucho son risitas?). Si a eso le sumas que se teletransporta y escupe fuego, es uno de los personajes más cansinos a los que te puedes enfrentar.

Por suerte para los street fighteros es buen tío porque si llega a ser ayudante de Mr. Bison, con lo pesado que es se escapa de la pantalla para seguir dándote cabezazos en persona mientras te grita a la oreja ¡yugafair, yugafair, yugafair!

Su escenario de lucha puede que sea uno de los más contradictorios del juego. Dhalsim, que es presentado como un luchador austero te mete tortas en el templo más lujoso de toda India mientras la pelea es observada por un grupo de elefantes que lanza cacahuetes para animar el cotarro.

Cammy White: Cuando esta luchadora inglesa pasó a formar parte del elenco de luchadores de “Street Fighter” todos los frikis que soñaban con Chun-Li pasaron a soñar con Chun-Li dándose el lote con Cammy.

Cammy es una rubia de ojos azules que además de estar muy buena reparte hostias como panes. Esto se debe a que fue creada a partir del ADN de Mr. Bison, pero no es que ella sea mala, sino que es más bien una autómata mandada. Ella es una asesina por encargo que se encuentra muy cómoda trabajando en traje de baño ya que espera ansiosamente la llegada del verano. Lo del leotardo es algo que nunca me explicaré, ya que no veáis lo incómodo que es ya sólo andar cuando a la braga le da por explorar territorio prohibido… mucho menos me imagino partiendo cabezas de esa guisa.

Pero además del traje de baño que según el día es verde o azul, lleva una boina roja que no se le cae de la cabeza ni cuando se la estás partiendo. Lleva el pelo recogido en dos trenzas con las que además puede hacerte el látigo cepa.

Es conocida como Abeja Asesina a pesar de que por su leotardo verde hubiera sido más propicio llamarla algo así como Mantis Asesina (esta chorrada les ha sido ofrecida gratuitamente). Aunque lo más extraño de todo es que esta rubia más proporcionada que Chun-Li sea capaz de levantar por encima de su cabeza a moles como Zangief, Blanka y Birdie.

Después de todo, Cammy consiguió empezar a tomar conciencia de si misma y librarse del influjo de Mr. Bison, aunque en el proceso se quedó amnésica perdida. Bison mandó  a Vega que buscase a Cammy y la ensartara como un pincho moruno en su garra de tres filos. A Vega, que no hay cosa que más le emocione que matar gente fea y dar pa’l pelo a mujeres bellas se lanzó en su búsqueda. Pero cuando la encontró sintió que había visto algo más hermoso que su cara reflejada en un espejo y la dejó vivir en vista de que no sabía ni en qué año había nacido.

Esta amnesia fue aprovechada por los frikis para fantasear con que Cammy descubriera cierta inclinación sexual hacia Chun-Li, sobre todo a raíz de algún breve encuentro que tuvieron antes de que la rubia fuera a parar a las inmediaciones del MI6 británico sin memoria. Así es como se nos llenó internet de imágenes muy guarras eróticas que a día de hoy hacen casi imposible encontrar una foto en la que Cammy y Chun-Li salgan juntas y vestidas.

Cammy, como tiene amnesia, no recuerda dónde se dejó el escenario para dar patadas y hacer látigos cepa así que va de aquí para allá pidiéndole a sus otros amigos street fighteros que le dejen luchar en los suyos.

CONTINUARÁ…

Street Fighter Vol. I

Cuenta la leyenda que una vez existió un juego por el cual los chavales dejaban su paga semanal en las recreativas. A tal punto, que si eso pasara hoy día ya nos hubieran sacado de la crisis.

Fue mi hermano, que perteneció a esa generación de jugones, quien me contó historias como la de ver llegar a formarse colas que daban la vuelta a una calle para jugar en la recreativa de un bar. Esto pasó en la España de principios de los 90. Y yo sólo puedo decir que menos mal que entonces todavía estaba pegada a los peluches o hubiera sido mi ruina desde mi más tierna infancia.

Y lo digo porque a día de hoy, soy toda una friki de este gran juego que es ni más ni menos que el famoso “Street Fighter”, un videojuego que, a primera vista, consiste básicamente en dar hostias al rival hasta dejarlo seco o hasta que a ti se te pase la frustración por no poder soltarle una buena guanta’ en la vida real a algún/alguna gilipollas.

“Street Fighter” es un juego que versa sobre luchadores callejeros. La dinámica es muy simple. Tú eliges tu personaje y aleatoriamente te van apareciendo rivales a los que tienes que meter tortazos y mamporros varios con nombres muy impronunciables hasta llegar al bicho más endemoniado y cabreado sobre la tierra: Mr. Bison.

Pero en “Street Fighter” como saben lo que es una buena fiesta, además de pegarle patadas y puñetazos a personas y cosas que parecen personas, también se estila mucho lo del vandalismo a base de destrozar coches, cubos de basura, bidones, cajas y barriles de vino.

Como consecuencia de esto, a día de hoy hay muchos vándalos street fighteros que destrozan mobiliario urbano en las calles españolas. Otra modalidad de street fightero español que últimamente está muy de moda es uno que pelea en grupo, lleva casco, porra y escudo y que va pegando a la gente porque un tío de más arriba que le paga cada vez menos se lo manda. La diferencia está en que mientras el vándalo street fightero se mete con el mobiliario, el de la porra se la desgasta en la cabeza de todo el que pilla por delante tenga culpa de algo o no.

Pero volviendo a la jugabilidad del videojuego, la idea preferible a la hora de jugar siempre ha sido la de hacerlo sólo contra el mundo la máquina ya que la de jugar contra un contrario de carne y hueso puede desembocar en una pelea de poder. Nunca se sabe cuando vas a usar el mando para jugar con la consola y cuando para usarlo como arma arrojadiza contra tu contrincante.

Y es que si por alguna razón te apetece pegar en este juego es por los efectos especiales. Si en algo fueron pioneros los que desarrollaron este videojuego fue en los combos o golpes especiales. Los combos son esas cosas que surgen cuando tú golpeas todos los botones sin ton ni son hasta que de repente tu luchador pega un salto envuelto en llamas, se teletransporta, escupe un bolazo de fuego o mete mil patadas giratorias dejando la barra de vida de tu enemigo temblando. Y no le busques la lógica, simplemente celebra ser el as en no tener ni puta idea de cómo has hecho eso.

Hay una leyenda en torno a este tema que dice que hubo una vez alguien que hacía los combos porque realmente se sabía las combinaciones de los botones. Pero admitámoslo, la mayoría de los que jugamos no tenemos ni idea de lo que estamos haciendo cuando aporreamos el mando sin piedad y se nos desencaja la cara como si fuéramos a padecer un ictus o un colapso mental de un momento a otro.

En un principio, cuando Capcom lanzó el juego solamente se podía jugar con dos personajes, pero el verdadero boom de la compañía se produjo con la llegada de “Street Fighter II” donde ya se podía escoger a cualquier luchador. Con el paso del tiempo, la saga fue incluyendo más y más luchadores (alguno evidente cruce entre humanos de dudosa condición), pero el repaso que voy a hacer a lo largo de varias entradas será de los más significativos hasta los más extraños que han salido hasta la fecha empezando por el más importante de la saga y mi favorito: Ryu.

Ryu Hoshi: Fue, es y será junto con su novio amigo Ken Masters el personaje estrella de “Street Fighter”. Ryu es el típico karateka japonés que tú ves y sólo te sale pensar “este fijo que come rocas y después caga gravilla”. Y es que es muy hercúleo él. Y muy espiritual profundo también.

Hubo una época en la que fue tan superficial como cualquier adolescente idiota en la que llevaba vaqueros, camiseta blanca y playeras, pero un buen día descubrió que él era un tío profundo y cambio todo eso por su keikogi blanco y desde entonces no se lo quita ni para bañarse. La cinta roja que lleva en la cabeza se la regaló Ken Masters un día que le abrió la cabeza en uno de sus habituales rituales BDSM entrenamientos.

Este luchador tiene un estilo de combate llamado Ansatsuken (puño asesino), un arte marcial que mezcla el karate y el judo (no lo intentéis en casa, es tan especial que solamente sabe hacerlo él, ¿no veis que come rocas y lucha descalzo?). Aquí su estilo es más conocido como Karate Shotokan porque pensaban que éramos demasiado tontos para quedarnos con eso de Ansatsuken pero algo más listos para eso de Karate Shotokan.

Ryu es un tipo parco en palabras, amable, reflexivo, paciente y con un alto sentido de la justicia, todo lo contrario al macarra de su amigo y compañero sentimental de entrenamiento Ken Masters. Su meta en la vida no es ser el mejor Street Fighter del mundo, sino dar la vuelta al mundo descalzo superarse a sí mismo. Fue criado por Gouken en su dojo ya que era huérfano y ahí es donde surgió su especial relación con Ken Masters que es, además de su compañero sentimental de entrenamiento, su mejor amigo. Porque si creías que “Street Fighter” va sólo de hacerle saltar los piños al rival, es que eres de esa parte de la población que cae en la simplicidad, ya que la saga es todo un culebrón, lleno de hostias muy duras, pero culebrón al fin y al cabo.

De hecho, Ryu es muy de meditar y de no meterse en peleas (que irónico) porque hay una fuerza maligna en él llamada Hadou oscuro que le deja el traje hecho una porquería, los pies aún más sucios y que le da un poder indestructible pero que también lo convierte en un karateka asesino. Cualidades heredadas del que dicen que es su padre, Akuma, otro personaje muy interesante (lo que yo decía, un culebrón).

Sus ataques más característicos son (y la que avisó con lo de los nombres impronunciables no es traidora…) el Hadöken o puño de energía que consiste en concentrar una bola de energía que todos los que hemos jugado a este juego alguna vez hemos intentado hacer poniendo cara de estar haciéndonos de vientre; el Shinkü Hadöken, un hadöken que te deja más pa’ allá que pa’ acá que el normal y que parece una bola de ectoplasma; el Denjin Hadöken, un hadöken que te aturde y le permite darte una paliza mientras tu personaje intenta recordar que hace ahí y porque le pega un japonés cabreado; el Shöryüken o puño de dragón, un puñetazo uppercut que realiza en un salto con giro en el aire ni siquiera visto en las mejores coreografías de baile; el Shin-Shöryuken, con una coreografía del puñetazo mejorada y más precisa; el Tatsumaki-senpü-kyaku o patada tornado, una serie de patadas giratorias que hace en el aire y que derriban al enemigo que aprendió de Chuck Norris o del diablo de Tazmania; el Shinkü Tatsumaki-senpü-kyaku, que es cuando Ryu entra en modo helicóptero aspiradora y en lugar de avanzar dando patadas en el aire, se queda en el sitio girando y atrae al enemigo hacia sí aplicando aquí la ley del mínimo esfuerzo; y el que te Jodan-sokutö-geri, una patada en toda la jeta con el canto del pie, ese pie que debe de tener más mierda acumulada que un estercolero ¿Nadie se ha preguntado nunca como le tienen que cantar los pies a este muchacho?

Eso sí, como tiene tanta mala hostia ahí almacenada, todos estos mamporros te los mete en un pintoresco templo budista que le sirve para recordar mientras te está partiendo la cara que lo tiene que hacer suavemente para no despertar la fiera que lleva dentro y matarte.

Kenneth Masters: Este rubiales estadounidense es el típico niño de papá que tiene todo lo que quiere con la ventaja de que si no se lo consigue el dinero, se lo consiguen los mamporros que arrea. Porque mirad que es bestia este macarra.

A diferencia de su amigo japonés, Ken es más fanfarrón, impulsivo, chulo, presumido… vamos, el Cristiano Ronaldo de los juegos de lucha (Ken también puede decir eso de: soy rico, soy guapo y un gran luchador).

Ken, además de practicar el karate kyokushinkai (si lo has leído detenidamente y no de corrido a este punto te has ganado un descanso) comparte el mismo estilo de lucha que Ryu y se esfuerza por ser un gran luchador centrándose en ganar sus combates pero a diferencia de Ryu no perfecciona sus técnicas. Dicho de otra forma, es un vago con talento innato para el arte de pelear.

Lo cierto es que la especial amistad de Ken y Ryu ha dado lugar a apasionados debates en la red sobre la verdadera naturaleza de su relación. Ken llegaba a casarse con una tía igual o más rubia que él con la que después poder compartir peluquero y tinte de pelo, pero en las películas que existen sobre la saga siempre se ve a Ken taciturno por la ausencia de Ryu. Yo no es que me suba al carro de la homosexualidad encubierta (eso es algo reservado a papá oso Zangief) pero si que creo que Ken disfrutaba un poquito con las zurras que le metía Ryu, algo así como una relación BDSM, un placer oculto en eso de pegarse palos el uno al otro que sólo dos tíos tan curtidos en el combate podrían entender.

Al margen de esto, la lucha interna de Ken no es tan dramática como la de Ryu que tiene que lidiar con su Hadou oscuro y una capa de roña en los pies aún más oscura. Únicamente, Ken dio muestras de ser un asesino nato (y muy guarro en la batalla, para que negarlo) cuando Mr. Bison lo convirtió en Sennou Ken al secuestrarlo y lavarle el cerebro aunque a un tío rubio que ha recibido hostias casi desde que nació no habría mucho que lavarle para hacerlo pelear contra Ryu ya que está obsesionado perdido con él. Además de compartir la afición de Ryu de dejarse llevar por su lado oscuro, a Ken también le gusta pegar a la gente descalzo a pesar de tener dinero para comprarse una zapatería entera. Al menos el japonés tiene la excusa de que es pobre como una rata.

Sus ataques más característicos son el Hadöken o puño de energía que a diferencia de la bola de energía de Ryu que parece más bien un escape de gas, la de Ken suele ser de fuego y tiene menos fuerza; el Shöryüken o puño de dragón que es el movimiento especial estrella de Ken ya que si te pilla desprevenido te deja más quemado que la moto de un hippie. Y literalmente, porque mientras Ryu se limita a pegarte un puñetazo en el mentón, el golpe de Ken es ígneo y si te engancha, luchador a la brasa asegurado; el Ryusen Kyaku o patada alada de dragón que es una técnica exclusiva de Ken que consiste en ponerte la pierna encima y no dejar que levantes cabeza (yo no digo nada de tener un movimiento bautizado con el nombre de Ryu y lo digo todo….); el Tatsumaki-senpü-kyaku o patada tornado una técnica que domina mejor Ryu pues Ken no derriba a sus oponentes con sus patadas giratorias; y el Shöryüken Reppa que es el puño de dragón secuencial y que te convierte directamente en cenizas.

Ken gasta su dinero en invitar a sus amigos snobs para que le griten lo fantástico que es y el pelazo tan bonito que tiene mientras lo ven pelear desde un yate de lo más cutre atracado en un muelle de dudosa legalidad en el que lo que menos te sorprendería es que durante el juego aparecieran por allí un par de tipejos con una alfombra muy grande enrollada y la lanzaran al mar.

Chun-Li Zhang: Esta mujer china de cuerpo absolutamente desproporcionado con dos patazas sumamente musculosas que yo creo que oculta con medias para que no se vean los dos jamones que lleva ahí escondidos curándose y que además tiene cintura de avispa y una delantera mejor que cualquier airbag de hoy día, es una policía de la Interpol versada en el arte del Kung Fu que además combina con algunos movimientos de Tai Chi.

Chun-Li (Belleza primaveral y el apellido que yo creo que debe significar “que te quita las alergias a patadas”) es considerada la primera gran heroína de los videojuegos además de todo un icono sexual para los más frikis. A día de hoy, muchos de ellos siguen empeñados en darle al pause cuando ésta gira cabeza abajo para ver si así consiguen verle el coño tanga algún día. A ella le debemos un montón de disfraces de luchadora poli/putilla.

Su historia se cruza con la de Ryu (especialmente con la de este, porque todos tienen que obsesionarse con él, es ley en esta saga) y Ken a los que en más de una ocasión ha tenido que ayudar/recurrir para cumplir su vendetta personal contra Mr. Bison ya que este asesinó a su padre y a ella una vez le metió tal paliza que por una vez alguien hizo que esas ensaimadas que llevaba en el pelo en honor a la princesa Leia perdieran su forma siempre perfecta. Y si es como yo, el pelo es algo casi tan sagrado e intocable como la familia.

Todo para que a la hora de la verdad fuera otro el que terminara el trabajo que ella empezó porque cuando tenía a Mr. Bison sometido a sus patadas de burra, le entró el cuarto de hora de perdonar al enemigo y poder seguir en paz con su vida de ídolo sexual de masas.

Tiene una muy larga lista de ataques en los que casi siempre está de por medio alguna hostia con la pierna (eso cuando no es con las dos). Es capaz de concentrar bolas de energía en sus manos llamadas Kiko-Shou y Kiköuken pero al margen de eso, lo que le gusta es dar patadas de todo tipo: giratorias, boca abajo, con piruetas, en espiral, ascendentes, descendentes, verticales, altas, bajas, combinadas, cruzadas, mientras se hace un sudoku… visto esto no sería extraño pensar que lo que le pasa en las piernas es que las tiene hinchadas de tanto usarlas para partir cabezas.

Su escenario de lucha es un barrio chino lleno de puestos de arroz además de un lugar extraño en el que están apunto de cortarle la cabeza a una gallina y en el que tampoco me extrañaría nada que extrajeran órganos a humanos. Todos los comerciantes están en actitud expectante, deseando que sea su puesto el que destroces y hay un tío que pasa todo el rato con la bicicleta por detrás. A este último desearías que le llegara uno de los golpes que sueltas o por lo menos poder quitarle la bici para arrojársela a Chun-Li cuando está emocionada soltando coces.

Edmond Honda: Este carismático personaje japonés de la saga que es un luchador de Sumo amigo de Ryu tiene que compartir nombre con una compañía de automóviles japonesa porque después de bautizar con nombres originales tantos movimientos raros los creadores del videojuego se quedaron sin ideas para darle uno a él.

Es muy popular porque tiene un ataque conocido como la bofetada de cien manos y que consiste en agitar la manaza que tiene a lo Señor Elástico y engancharte todas las guantadas que pueda (aquí también echas de menos poder usar al tío de la bici como arma arrojadiza). De hecho, todo aquel que escogía este personaje en las recreativas dejaba el botón asociado a ese movimiento tan usado que se dice que después, con sólo mirar la tecla podías moverla.

Otro ataque muy interesante de este enorme luchador es uno que desafía cualquier ley de gravedad y es que Honda de repente se lanza como un misil contra su oponente cruzando todo el escenario de combate en una perfecta línea recta que ni la mejor y más grácil bailarina del mundo trazaría. Eso a pesar de que, repito, es luchador de Sumo.

Si bien creo que lo más peligroso que podría pasarnos de manos de este personaje es que nos cayera encima de culo y abierto de piernas ya que como buen sumo que es su indumentaria consiste únicamente en un mawashi azul que más bien parece una toalla mal enrollada.

Honda también forma parte del club de los luchadores descalzos y seguramente entre los temas recurrentes de conversación con Ryu esté el por qué luchar así. Además, como son tan buenos amigos, antes de cada combate Honda siempre le tira un puñado de arroz para que luche con el estómago lleno.

Si algo hay que reconocerle a Honda es que es el luchador más higiénico de los Street Fighteros ya que este sumo pelea en una sauna japonesa, para que cuando le salpique la sangre de sus contrincantes o le revienten la cara tenga el aseo lo más cerca posible.

CONTINUARÁ…