Street Fighter Vol. I


Cuenta la leyenda que una vez existió un juego por el cual los chavales dejaban su paga semanal en las recreativas. A tal punto, que si eso pasara hoy día ya nos hubieran sacado de la crisis.

Fue mi hermano, que perteneció a esa generación de jugones, quien me contó historias como la de ver llegar a formarse colas que daban la vuelta a una calle para jugar en la recreativa de un bar. Esto pasó en la España de principios de los 90. Y yo sólo puedo decir que menos mal que entonces todavía estaba pegada a los peluches o hubiera sido mi ruina desde mi más tierna infancia.

Y lo digo porque a día de hoy, soy toda una friki de este gran juego que es ni más ni menos que el famoso “Street Fighter”, un videojuego que, a primera vista, consiste básicamente en dar hostias al rival hasta dejarlo seco o hasta que a ti se te pase la frustración por no poder soltarle una buena guanta’ en la vida real a algún/alguna gilipollas.

“Street Fighter” es un juego que versa sobre luchadores callejeros. La dinámica es muy simple. Tú eliges tu personaje y aleatoriamente te van apareciendo rivales a los que tienes que meter tortazos y mamporros varios con nombres muy impronunciables hasta llegar al bicho más endemoniado y cabreado sobre la tierra: Mr. Bison.

Pero en “Street Fighter” como saben lo que es una buena fiesta, además de pegarle patadas y puñetazos a personas y cosas que parecen personas, también se estila mucho lo del vandalismo a base de destrozar coches, cubos de basura, bidones, cajas y barriles de vino.

Como consecuencia de esto, a día de hoy hay muchos vándalos street fighteros que destrozan mobiliario urbano en las calles españolas. Otra modalidad de street fightero español que últimamente está muy de moda es uno que pelea en grupo, lleva casco, porra y escudo y que va pegando a la gente porque un tío de más arriba que le paga cada vez menos se lo manda. La diferencia está en que mientras el vándalo street fightero se mete con el mobiliario, el de la porra se la desgasta en la cabeza de todo el que pilla por delante tenga culpa de algo o no.

Pero volviendo a la jugabilidad del videojuego, la idea preferible a la hora de jugar siempre ha sido la de hacerlo sólo contra el mundo la máquina ya que la de jugar contra un contrario de carne y hueso puede desembocar en una pelea de poder. Nunca se sabe cuando vas a usar el mando para jugar con la consola y cuando para usarlo como arma arrojadiza contra tu contrincante.

Y es que si por alguna razón te apetece pegar en este juego es por los efectos especiales. Si en algo fueron pioneros los que desarrollaron este videojuego fue en los combos o golpes especiales. Los combos son esas cosas que surgen cuando tú golpeas todos los botones sin ton ni son hasta que de repente tu luchador pega un salto envuelto en llamas, se teletransporta, escupe un bolazo de fuego o mete mil patadas giratorias dejando la barra de vida de tu enemigo temblando. Y no le busques la lógica, simplemente celebra ser el as en no tener ni puta idea de cómo has hecho eso.

Hay una leyenda en torno a este tema que dice que hubo una vez alguien que hacía los combos porque realmente se sabía las combinaciones de los botones. Pero admitámoslo, la mayoría de los que jugamos no tenemos ni idea de lo que estamos haciendo cuando aporreamos el mando sin piedad y se nos desencaja la cara como si fuéramos a padecer un ictus o un colapso mental de un momento a otro.

En un principio, cuando Capcom lanzó el juego solamente se podía jugar con dos personajes, pero el verdadero boom de la compañía se produjo con la llegada de “Street Fighter II” donde ya se podía escoger a cualquier luchador. Con el paso del tiempo, la saga fue incluyendo más y más luchadores (alguno evidente cruce entre humanos de dudosa condición), pero el repaso que voy a hacer a lo largo de varias entradas será de los más significativos hasta los más extraños que han salido hasta la fecha empezando por el más importante de la saga y mi favorito: Ryu.

Ryu Hoshi: Fue, es y será junto con su novio amigo Ken Masters el personaje estrella de “Street Fighter”. Ryu es el típico karateka japonés que tú ves y sólo te sale pensar “este fijo que come rocas y después caga gravilla”. Y es que es muy hercúleo él. Y muy espiritual profundo también.

Hubo una época en la que fue tan superficial como cualquier adolescente idiota en la que llevaba vaqueros, camiseta blanca y playeras, pero un buen día descubrió que él era un tío profundo y cambio todo eso por su keikogi blanco y desde entonces no se lo quita ni para bañarse. La cinta roja que lleva en la cabeza se la regaló Ken Masters un día que le abrió la cabeza en uno de sus habituales rituales BDSM entrenamientos.

Este luchador tiene un estilo de combate llamado Ansatsuken (puño asesino), un arte marcial que mezcla el karate y el judo (no lo intentéis en casa, es tan especial que solamente sabe hacerlo él, ¿no veis que come rocas y lucha descalzo?). Aquí su estilo es más conocido como Karate Shotokan porque pensaban que éramos demasiado tontos para quedarnos con eso de Ansatsuken pero algo más listos para eso de Karate Shotokan.

Ryu es un tipo parco en palabras, amable, reflexivo, paciente y con un alto sentido de la justicia, todo lo contrario al macarra de su amigo y compañero sentimental de entrenamiento Ken Masters. Su meta en la vida no es ser el mejor Street Fighter del mundo, sino dar la vuelta al mundo descalzo superarse a sí mismo. Fue criado por Gouken en su dojo ya que era huérfano y ahí es donde surgió su especial relación con Ken Masters que es, además de su compañero sentimental de entrenamiento, su mejor amigo. Porque si creías que “Street Fighter” va sólo de hacerle saltar los piños al rival, es que eres de esa parte de la población que cae en la simplicidad, ya que la saga es todo un culebrón, lleno de hostias muy duras, pero culebrón al fin y al cabo.

De hecho, Ryu es muy de meditar y de no meterse en peleas (que irónico) porque hay una fuerza maligna en él llamada Hadou oscuro que le deja el traje hecho una porquería, los pies aún más sucios y que le da un poder indestructible pero que también lo convierte en un karateka asesino. Cualidades heredadas del que dicen que es su padre, Akuma, otro personaje muy interesante (lo que yo decía, un culebrón).

Sus ataques más característicos son (y la que avisó con lo de los nombres impronunciables no es traidora…) el Hadöken o puño de energía que consiste en concentrar una bola de energía que todos los que hemos jugado a este juego alguna vez hemos intentado hacer poniendo cara de estar haciéndonos de vientre; el Shinkü Hadöken, un hadöken que te deja más pa’ allá que pa’ acá que el normal y que parece una bola de ectoplasma; el Denjin Hadöken, un hadöken que te aturde y le permite darte una paliza mientras tu personaje intenta recordar que hace ahí y porque le pega un japonés cabreado; el Shöryüken o puño de dragón, un puñetazo uppercut que realiza en un salto con giro en el aire ni siquiera visto en las mejores coreografías de baile; el Shin-Shöryuken, con una coreografía del puñetazo mejorada y más precisa; el Tatsumaki-senpü-kyaku o patada tornado, una serie de patadas giratorias que hace en el aire y que derriban al enemigo que aprendió de Chuck Norris o del diablo de Tazmania; el Shinkü Tatsumaki-senpü-kyaku, que es cuando Ryu entra en modo helicóptero aspiradora y en lugar de avanzar dando patadas en el aire, se queda en el sitio girando y atrae al enemigo hacia sí aplicando aquí la ley del mínimo esfuerzo; y el que te Jodan-sokutö-geri, una patada en toda la jeta con el canto del pie, ese pie que debe de tener más mierda acumulada que un estercolero ¿Nadie se ha preguntado nunca como le tienen que cantar los pies a este muchacho?

Eso sí, como tiene tanta mala hostia ahí almacenada, todos estos mamporros te los mete en un pintoresco templo budista que le sirve para recordar mientras te está partiendo la cara que lo tiene que hacer suavemente para no despertar la fiera que lleva dentro y matarte.

Kenneth Masters: Este rubiales estadounidense es el típico niño de papá que tiene todo lo que quiere con la ventaja de que si no se lo consigue el dinero, se lo consiguen los mamporros que arrea. Porque mirad que es bestia este macarra.

A diferencia de su amigo japonés, Ken es más fanfarrón, impulsivo, chulo, presumido… vamos, el Cristiano Ronaldo de los juegos de lucha (Ken también puede decir eso de: soy rico, soy guapo y un gran luchador).

Ken, además de practicar el karate kyokushinkai (si lo has leído detenidamente y no de corrido a este punto te has ganado un descanso) comparte el mismo estilo de lucha que Ryu y se esfuerza por ser un gran luchador centrándose en ganar sus combates pero a diferencia de Ryu no perfecciona sus técnicas. Dicho de otra forma, es un vago con talento innato para el arte de pelear.

Lo cierto es que la especial amistad de Ken y Ryu ha dado lugar a apasionados debates en la red sobre la verdadera naturaleza de su relación. Ken llegaba a casarse con una tía igual o más rubia que él con la que después poder compartir peluquero y tinte de pelo, pero en las películas que existen sobre la saga siempre se ve a Ken taciturno por la ausencia de Ryu. Yo no es que me suba al carro de la homosexualidad encubierta (eso es algo reservado a papá oso Zangief) pero si que creo que Ken disfrutaba un poquito con las zurras que le metía Ryu, algo así como una relación BDSM, un placer oculto en eso de pegarse palos el uno al otro que sólo dos tíos tan curtidos en el combate podrían entender.

Al margen de esto, la lucha interna de Ken no es tan dramática como la de Ryu que tiene que lidiar con su Hadou oscuro y una capa de roña en los pies aún más oscura. Únicamente, Ken dio muestras de ser un asesino nato (y muy guarro en la batalla, para que negarlo) cuando Mr. Bison lo convirtió en Sennou Ken al secuestrarlo y lavarle el cerebro aunque a un tío rubio que ha recibido hostias casi desde que nació no habría mucho que lavarle para hacerlo pelear contra Ryu ya que está obsesionado perdido con él. Además de compartir la afición de Ryu de dejarse llevar por su lado oscuro, a Ken también le gusta pegar a la gente descalzo a pesar de tener dinero para comprarse una zapatería entera. Al menos el japonés tiene la excusa de que es pobre como una rata.

Sus ataques más característicos son el Hadöken o puño de energía que a diferencia de la bola de energía de Ryu que parece más bien un escape de gas, la de Ken suele ser de fuego y tiene menos fuerza; el Shöryüken o puño de dragón que es el movimiento especial estrella de Ken ya que si te pilla desprevenido te deja más quemado que la moto de un hippie. Y literalmente, porque mientras Ryu se limita a pegarte un puñetazo en el mentón, el golpe de Ken es ígneo y si te engancha, luchador a la brasa asegurado; el Ryusen Kyaku o patada alada de dragón que es una técnica exclusiva de Ken que consiste en ponerte la pierna encima y no dejar que levantes cabeza (yo no digo nada de tener un movimiento bautizado con el nombre de Ryu y lo digo todo….); el Tatsumaki-senpü-kyaku o patada tornado una técnica que domina mejor Ryu pues Ken no derriba a sus oponentes con sus patadas giratorias; y el Shöryüken Reppa que es el puño de dragón secuencial y que te convierte directamente en cenizas.

Ken gasta su dinero en invitar a sus amigos snobs para que le griten lo fantástico que es y el pelazo tan bonito que tiene mientras lo ven pelear desde un yate de lo más cutre atracado en un muelle de dudosa legalidad en el que lo que menos te sorprendería es que durante el juego aparecieran por allí un par de tipejos con una alfombra muy grande enrollada y la lanzaran al mar.

Chun-Li Zhang: Esta mujer china de cuerpo absolutamente desproporcionado con dos patazas sumamente musculosas que yo creo que oculta con medias para que no se vean los dos jamones que lleva ahí escondidos curándose y que además tiene cintura de avispa y una delantera mejor que cualquier airbag de hoy día, es una policía de la Interpol versada en el arte del Kung Fu que además combina con algunos movimientos de Tai Chi.

Chun-Li (Belleza primaveral y el apellido que yo creo que debe significar “que te quita las alergias a patadas”) es considerada la primera gran heroína de los videojuegos además de todo un icono sexual para los más frikis. A día de hoy, muchos de ellos siguen empeñados en darle al pause cuando ésta gira cabeza abajo para ver si así consiguen verle el coño tanga algún día. A ella le debemos un montón de disfraces de luchadora poli/putilla.

Su historia se cruza con la de Ryu (especialmente con la de este, porque todos tienen que obsesionarse con él, es ley en esta saga) y Ken a los que en más de una ocasión ha tenido que ayudar/recurrir para cumplir su vendetta personal contra Mr. Bison ya que este asesinó a su padre y a ella una vez le metió tal paliza que por una vez alguien hizo que esas ensaimadas que llevaba en el pelo en honor a la princesa Leia perdieran su forma siempre perfecta. Y si es como yo, el pelo es algo casi tan sagrado e intocable como la familia.

Todo para que a la hora de la verdad fuera otro el que terminara el trabajo que ella empezó porque cuando tenía a Mr. Bison sometido a sus patadas de burra, le entró el cuarto de hora de perdonar al enemigo y poder seguir en paz con su vida de ídolo sexual de masas.

Tiene una muy larga lista de ataques en los que casi siempre está de por medio alguna hostia con la pierna (eso cuando no es con las dos). Es capaz de concentrar bolas de energía en sus manos llamadas Kiko-Shou y Kiköuken pero al margen de eso, lo que le gusta es dar patadas de todo tipo: giratorias, boca abajo, con piruetas, en espiral, ascendentes, descendentes, verticales, altas, bajas, combinadas, cruzadas, mientras se hace un sudoku… visto esto no sería extraño pensar que lo que le pasa en las piernas es que las tiene hinchadas de tanto usarlas para partir cabezas.

Su escenario de lucha es un barrio chino lleno de puestos de arroz además de un lugar extraño en el que están apunto de cortarle la cabeza a una gallina y en el que tampoco me extrañaría nada que extrajeran órganos a humanos. Todos los comerciantes están en actitud expectante, deseando que sea su puesto el que destroces y hay un tío que pasa todo el rato con la bicicleta por detrás. A este último desearías que le llegara uno de los golpes que sueltas o por lo menos poder quitarle la bici para arrojársela a Chun-Li cuando está emocionada soltando coces.

Edmond Honda: Este carismático personaje japonés de la saga que es un luchador de Sumo amigo de Ryu tiene que compartir nombre con una compañía de automóviles japonesa porque después de bautizar con nombres originales tantos movimientos raros los creadores del videojuego se quedaron sin ideas para darle uno a él.

Es muy popular porque tiene un ataque conocido como la bofetada de cien manos y que consiste en agitar la manaza que tiene a lo Señor Elástico y engancharte todas las guantadas que pueda (aquí también echas de menos poder usar al tío de la bici como arma arrojadiza). De hecho, todo aquel que escogía este personaje en las recreativas dejaba el botón asociado a ese movimiento tan usado que se dice que después, con sólo mirar la tecla podías moverla.

Otro ataque muy interesante de este enorme luchador es uno que desafía cualquier ley de gravedad y es que Honda de repente se lanza como un misil contra su oponente cruzando todo el escenario de combate en una perfecta línea recta que ni la mejor y más grácil bailarina del mundo trazaría. Eso a pesar de que, repito, es luchador de Sumo.

Si bien creo que lo más peligroso que podría pasarnos de manos de este personaje es que nos cayera encima de culo y abierto de piernas ya que como buen sumo que es su indumentaria consiste únicamente en un mawashi azul que más bien parece una toalla mal enrollada.

Honda también forma parte del club de los luchadores descalzos y seguramente entre los temas recurrentes de conversación con Ryu esté el por qué luchar así. Además, como son tan buenos amigos, antes de cada combate Honda siempre le tira un puñado de arroz para que luche con el estómago lleno.

Si algo hay que reconocerle a Honda es que es el luchador más higiénico de los Street Fighteros ya que este sumo pelea en una sauna japonesa, para que cuando le salpique la sangre de sus contrincantes o le revienten la cara tenga el aseo lo más cerca posible.

CONTINUARÁ…

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