“Jurassic Park” de Michael Crichton

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Usualmente, cuando se habla de “Parque Jurásico” lo primero que acude a nuestra mente es la taquillera película que produjo Steven Spielberg en 1993 basada en el bestseller que Michael Crichton publicó en 1990. Es por esto, probablemente, que a la hora de ponernos delante de la obra escrita, todo lo que esperamos encontrar es una novela plagada de curiosidades y un gran número de datos científicos acerca de los dinosaurios, o cuando menos, una historia igual de trepidante como la del filme. Craso error. Y uno del que nos damos cuenta nada más sumergirnos entre las primeras páginas del libro.

El argumento es el mismo. Un excéntrico millonario lleva a cabo un ambicioso proyecto de ingeniería genética para clonar dinosaurios y crear la primera reserva biológica de estos seres en la Isla Nubla. Paralelamente, no muy lejos de esa isla, en Costa Rica, algunos niños y recién nacidos están siendo atacados por reptiles que la comunidad de científicos no son capaces de identificar. Para demostrar la fiabilidad del parque ante sus inversores, son invitados al mismo el paleontólogo Alan Grant, la paleobotánica Ellie Sattler, el matemático Ian Malcolm e incluso los nietos del acaudalado propietario. Sin embargo, durante la visita, un detonante hará que la seguridad de la isla se venga abajo y los dinosaurios campen a sus anchas sembrando el caos entre los visitantes.

Pues bien, podría decirse que aquí acabarían las similitudes entre película y libro, pues este último aborda desde el comienzo, con mayor y mejor precisión, el tema principal, el de la ingeniería genética y la poca humildad ante la grandeza de la naturaleza, cuestión que en la película queda totalmente eclipsada por sus fantásticos efectos especiales y dinosaurios que nos invitan a maravillarnos y entretenernos, pero no tanto a reflexionar acerca de lo que vemos.

Sobre una buena base científica y de manera más minuciosa, la novela de Michael Crichton se convierte en uno de esos libros que pone en tela de juicio el modo en que el ser humano intenta convertirse en creador y controlador de fuerzas que están vivas. En otras palabras, en cómo el ser humano juega a ser Dios. O en como no debería jugar a serlo. En palabras de uno de los personajes de esta historia (aunque he recurrido a la frase simplificada de la película), “Dios crea a los dinosaurios, Dios destruye a los dinosaurios, Dios crea al hombre, el hombre mata a Dios, el hombre crea a los dinosaurios”. Esta frase de Ian Malcolm, el matemático que a partir de la Teoría del Caos sostiene desde un primer momento que lo que se lleva a cabo en la isla es un acto incontrolable, parece ser el portavoz de la auténtica crítica que Crichton hace sobre los avances de la ciencia y cómo y de qué manera estos se ponen al servicio de la humanidad. Muchas veces, como actos de egoísmo y con fines materialistas que muy lejos quedan del verdadero progreso o la búsqueda del bienestar de los seres humanos.

Esa violación de la naturaleza, con científicos que clonan dinosaurios e incluso plantean la posibilidad de crear especímenes perfectos que puedan llegar al hogar de las personas, pone de manifiesto el poco respeto y la poca humildad ante una de las fuerzas más poderosas de la Tierra, su propia esencia creadora. De este modo, Crichton consigue que veamos lo que ocurre en Isla Nubla como una auténtica aberración científica, un crimen contra la misma naturaleza.

A este punto, el debate científico resulta especialmente convincente, expuesto de una manera tan clara que cualquiera sería capaz de seguirlo. Es más, cuando todos los personajes parecen meros figurantes de la isla, Ian Malcolm, el matemático que se dedica a pronosticar por la Teoría del Caos que todo acabará en desastre, resulta en la novela todo el hilo conductor de ese discurso y es, a mi modo de ver, el personaje más fascinante de la misma. Y es que por ponerle un pero al libro, encuentro a los personajes muy poco desarrollados (no son tan carismáticos como Spielberg consiguió que lo fueran en la película), aunque creo que en esta historia está justificado, pues el relato no va sobre ellos, si no sobre la dialéctica ciencia-naturaleza. No es uno de esos libros donde nos sumergimos en el relato por la capacidad que tenemos de empatizar con sus personajes, sino por la manera en que nos atrapa el debate que subyace en el mismo.

A colación de la frase que cité de Ian Malcolm, podría añadirse a la misma que, finalmente, los dinosaurios destruyen al hombre. Y a la ciencia. No entraré en detalles sobre el final de la novela, pues he procurado ceñirme a un comentario personal sin ahondar en las acciones que transcurren en la misma, pero digamos que hay cierta justicia poética en el modo en que la naturaleza aquí encarnada por los dinosaurios, vence al poder de la ciencia, en este caso, personificado por el millonario John Hammond. Para saber a que me refiero, tendréis que leer una de esas novelas cuyo mensaje sigue vivo así pasen los años.

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Diario de un Khajiita – El despertar de una bestia I

Khajiita

Como no tengo una foto mía, os dejo una de mi primo el día de su comunión.

 

Querido diario:

Creo que la noche se me fue de las garras. Tanto, que por poco no lo cuento hoy. No sé que clase de aguamiel de garrafón me sirvieron en la última taberna o si alguien echó skooma en mi bebida, pero esta mañana me he levantado esposado en un carromato con otros tres tipos a los que no les había visto sus sucias caras en mi vida (que yo recuerde). Hay que ver que poca higiene tienen los nórdicos en Skyrim. Será que no lo entiendo porque soy un gato y me gusta pasar horas y horas acicalándome.

La cuestión es que ahí, maniatado y desorientado, me he enterado de que íbamos directos a que nos cortaran la cabeza. Hasta ahora había probado de todo para que mis muy innumerables resacas a lo largo de mis siete vidas no martillearan mi cabeza. Y aunque nunca pensé en perderla literalmente, sonaba a remedio muy eficaz. Así que como soy un gato optimista, pensé que no había mal que por bien no viniera.

Cuando me hicieron bajar del carromato, un imperial me preguntó por mi nombre y he tardado varios minutos en recordarlo. Empiezo a pensar que esa mierda que me sirvieron no era aguamiel, sino cerveza argoniana. Finalmente he conseguido recordar que me llamo Simba. Sí, lamentable. Mi poca memoria… y el nombre.

He usado mis más hábiles técnicas de seducción gatuna con ese imperial haciéndole ojitos para que me liberase, pero no ha habido manera. Creo que era por los gritos de una imperial que hablaba de un tal Ulfric, Capa de la Tormenta. Se ve que era uno de los que iba en el carromato conmigo. No sé que hicimos anoche, pero la debimos de liar muy parda porque la tipa no paraba de vociferar que tanto él como los rebeldes que le apoyábamos, debíamos pagar por nuestros crímenes. Ahora es cuando resuenan en mi cabeza los sabios maullidos de mi madre que me decían: “Hijo, no te juntes con compañías humanas que la curiosidad mató al gato”.

En medio de estas divagaciones, cuando me he querido dar cuenta, mi cabeza estaba a punto de ser pasada por el hacha del verdugo, pero entonces… ¡por todos los santos gatos! ¡un dragón! ¡ha aparecido un dragón gigantesco! Ni que decir queda que ha decidido hacerse una barbacoa con la aldea, los imperiales y todo lo que ha pillado por allí. Y como yo soy un gato que sabe aprovechar las oportunidades, he huido como si un guepardo me hubiera poseído. Además me he sentido aliviado al ver que mis facultades seductoras no han disminuido ni un ápice cuando el imperial del interrogatorio ha aparecido para ayudarme a salvar el pellejo, ¡si es que nadie escapa a mis encantos!

¿De verdad alguien se me puede resistir con esta cara?

¿De verdad alguien se me puede resistir con esta cara?

De hecho, se ve que el impacto que he causado en él ha sido muy fuerte porque me ha llevado directo a casa de un familiar suyo en Cauce Boscoso, el cual por cierto ha debido de quedar igual de impresionado por mi belleza, pues poco le ha faltado para darme hasta las escrituras de su casa. A pesar de su generosidad, he decidido “tomar prestadas” unas cuantas cosas más de su banco de herrero. Pero como soy un ladrón con un gran corazón, en símbolo de gratitud y como muestra de amistad, le he dejado un ratón muerto sobre la almohada de su camastro. Estoy seguro de que se llevará una grata sorpresa cuando lo encuentre.

Tras despedirme del imperial y el resto de su familia, he dado una vuelta por esta pequeña aldea que no me ha llevado más de dos minutos. Como era de esperar, he acabado metido en la taberna, y hace escasos segundos el tabernero me ha estado hablando sobre un triángulo amoroso en Cauce Boscoso entre una nórdica, un bardo y un elfo. Sé que parece el comienzo de un chiste malo, pero he decidido (en vista de que no hay nada mejor que hacer por aquí) investigar más a fondo esta situación para ver si puedo sacar provecho de ella…

PD: Por hoy, no más aguamiel. Sólo agua para mi.

 

 

 

 

 

 

Lo que todos hemos hecho en Skyrim

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1. Echarnos un compañero de aventuras.

Y lo primero que hemos hecho TODOS (quién diga que no está mintiendo como un bellaco) incluso antes de coger un poco de confianza ha sido robarle todo el oro y las llaves de su casa (para seguir robándole, claro). Esto es así, uno no se echa compañero de viaje en Skyrim para combatir el mal juntos. Nuestros nórdicos se bastan y se sobran sólos, pero si además de desvalijar a tu compañero sin tapujos puedes cargarle como una mula con la confianza de que él no te robará a ti, mejor que mejor.

2. Morir esperando a que tu acompañante se aparte de la puerta/salida.

Entras en tu casa de Carrera Blanca porque te has olvidado de apagar el caldero y cuando regresas hacia la puerta para seguir matando ayudando a todo el que se te pone por delante, ves que tu acompañante te está bloqueando la puerta. Ahí, no apoyado/a en plan casual sobre el marco, no, simplemente en todo el medio plantado/a como un pasmarote mientras te dice un escueto: ¿Hmmm? Aquí descubrimos porque nunca nos roba nada. Porque es tan tonto que si se quedase encerrado en un supermercado se moriría de hambre.

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3. Emplear las más hábiles estrategias conocidas para robar todo a nuestro paso.

¿Quién quiere currárselo y mejorar sus habilidades para robar cuando puede usar cestas? ¡Son gratis y nos hacen ricos!

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¿Quién ha apagado las luces?

Además de esto, puedes dejar a la gente en paños menores, ¿necesitas más razones para empezar a usar las cestas?

4. Ser testigos de sucesos paranormales mientras recorremos la geografía…

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Bueno, esto tan paranormal no es, que cualquier sábado-noche en el monte nos podemos encontrar algo así

5. …o algún pueblo.

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¿Un tocón pa’ qué? Ya tengo aquí un buen cadáver.

6. Tener un caballo con tendencia al suicidio.

Lo de los caballos de Skyrim si que es un suceso paranormal en toda regla. Encima que estos bichos no duran ni medio asalto, ellos son tan bravucones como para meterse en cada fregao en el que se ve envuelto su dueño. Y los que no son sus dueños. Y digo esto porque estaba yo una vez visitando unas cuadras cuando el hombre de la caballeriza me pidió un pequeño combate a puñetazo limpio y como yo nunca digo que no a eso, me puse manos a la obra dispuesta a saltarle los dientes con mi mejor derechazo.

En esto que estaba yo dándole una paliza a ese idiota que había pensado que podía ganar a mi nórdica cuando baja un puñetero dragón a sumarse a la pelea. Dado que no podía parar la pelea con el tipo, pensé que iba a ser barbacoa de dragón. Cual es mi sorpresa cuando uno de los caballos sale del establo y se enfrenta al dragón. Lo mejor de todo es que a pesar de que los de su especie se mueren con que tosas un poco fuerte a su lado, este caballo se cargó al dragón y volvió tan ancho a la cuadra.

Al margen de esto, salvo para recorrer más rápido el mapa de Skyrim, trepar montañas y usarlos como colchonetas cuando nos lanzamos por acantilados, los caballos en Skyrim son totalmente prescindibles ya que su tendencia suicida hace que duren menos que la batería de un smartphone.

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7. Ser el primer nórdico en llegar al espacio.

Esto con la inestimable ayuda de nuestros amigos los trolls. A todos nos ha pasado en nuestros inicios por Skyrim que hemos cometido el error de atrevernos a rondar de cerca a los mamuts de algún troll y claro, la ostia ni la vimos venir. De repente y sin saber por qué estábamos en órbita, surcando el cielo de Skyrim y tarareando mentalmente el párrafo de la canción “I believe I can fly”. Eso sí, las vistas desde ahí arriba son espectaculares. Pero por si acaso cuando volvemos a la tierra los trolls son esos seres que miramos desde lejos y a los que procuramos no tocarles los cojones mamuts.

8. Coleccionar más títulos que la Duquesa de Alba.

Me río de Aragorn. Mi nórdica es Isilion, la nacida del dragón, Thane de Carrera Blanca, archimaga del colegio de Hibernalia, Heraldo de los Compañeros, Ruiseñor del Gremio de los Ladrones, Oyente de la Madre Noche… y no sigo porque tengo una vida.

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9. Matar dragones como quien mata mosquitos en verano.

La primera vez que nos enfrentamos a un dragón en Skyrim es en plan ¡¡ostiaputaquesubidoooooooon!! pero al cabo del cuarto o quinto dragón sólo te sale pensar “Meh, otro puto dragón”. Y ahí estás tú, tirándole flechas, metiéndole con el hacha/espada/insertar arma o a puñetazo limpio (como vi hacer al Jarl de Carrera Blanca, que iba todo loco) y esperando que el bicho se muera pronto para poder seguir con lo tuyo, que es robar, robar y robar. Y de vez en cuando matar a algún desconocido que anda sólo por el bosque. Y eso para que aprenda la lección, ¡es que a quién se le ocurre!

Lo malo de los dragones es que además de ser tan molestos como los mosquitos en verano, se matan con la misma facilidad (recuerdo aquí que vi a un caballo matar a un dragón). A ver si algún alma cándida se inventa un mod de un insecticida para que dejemos de perder tiempo y flechas con los dragones de Skyrim, que vienen a convertirse en las palomas del juego.

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Mentira. Mi vida es matar dragones.

10. Casarte por la dote.

Casarte en Skyrim supone la ventaja de que nunca te faltará una comida al día además de que por arte de magia tu parienta (o pariento) adquirirá tras la boda conocimientos suficientes para poder emprender un negocio. Así, además de dejar de coleccionar el pan rancio que te encuentras en cuevas y lugares en condiciones ambientales dudosas, tendrás tu propio dinero para poder comprarte lo que te plazca (no nos engañemos, seguiremos robando porque sí).

Un punto positivo del juego es que te puedes casar con quien te salga de la pepitilla (o del pepino). Esto en cuanto a género. Los de Skyrim que saben que hay un filón con las bodas gays. Yo como vivo por y para el hurto, casé por amor a mi nórdica con Aela la Cazadora. Tonta no soy.

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11. Gritar FUS RO DAH como si nos pagaran por ello.

Desde el Hadouken o el Kame-Hame-Ha no nos emocionábamos tanto gritando algo.

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12. Fomentar el Síndrome de Diógenes.

Ese objeto no te hace falta para nada, lo sabes. Pero lo quieres. Y así tenemos nuestras casas, auténticos museos donde almacenamos todos los objetos que vamos recogiendo en nuestras aventuras: escobas, picos, palas, hachas, el mismo colgante veinte veces. Ah, que gran colección de material histórico. Dentro de poco cuando jubile a  mi nórdica pondré un cartel frente a la puerta de mi casa que diga: “Museo de antigüedades” y que entre todo dios a ver mi colección de heces de diablillo y curiosidades varias…

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13. Morir de manera épica.

Hacer el salto del ángel con tu caballo; morir aplastado por un carro de coles; ir en plan kamikaze contra un troll; gritarle a un sacerdote; creer que eres un argoniano que puede respirar bajo el agua; que un tronco te desnuque en el aserradero; haciendo parkour por los tejados de alguna aldea; enfureciendo a una muchedumbre; corriendo hasta morir; correr sobre una mesa mientras los demás comen; que se te eche la guardia encima por pegar a un árbol; hacer un veneno y probarlo; tirarte por las escaleras… las posibilidades son infinitas, pero sin duda esta mi favorita: QUE TE CAIGA UN MAMUT DEL CIELO.

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14. Enfurecer a las masas.

Correr en tu forma de hombre lobo, pegar a un guardia, pegar a un aldeano, pegar a una vaca, gritarle a una gallina (que nos gusta esto un rato largo…), robar a plena luz del día ganzúa en mano… cualquier excusa es buena para montar una tangana en el pueblo y que todo el mundo se apunte al deporte de pegarte.

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Mírala, si es que me está pidiendo a gritos que le grite.

15. Pasar el 99,9% del tiempo que juegas decidiendo que objeto tirar.

Es que todo es gratis… o bueno, casi todo. Es lo que tiene que olvidemos la misión principal y dediquemos nuestra vida a robar.

16. Escuchar a todos los guardias contar la misma historia. Flecha en la rodilla, ¿mito o realidad?

Puedes luchar en cualquier situación de peligro. No importa que un mago te haya incrustado un bloque de hielo en la cabeza o que de tantas flechas que llevas clavadas parezcas un colador, a esto todavía se le puede sacar partido.

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Pero lo que todos sabemos es que lo que de verdad te jubila en Skyrim (y te devuelve a la vida real) es que te metan un flechazo en la rodilla.

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ZAS, en toda la rodilla.

The walking dead: Tienes un zombie detrás.

Seguimos jugando al ¿quién es quién? en esta serie y toca el turno de los personajes secundarios más destacables:

Shane Walsh: En un primer momento es un tío normal, salvo por la nariz de pescador, motivo por el cual lo nombran líder de un pequeño grupo de supervivientes ya que puede suministrar ancas de rana a todo el campamento.

Shane Walsh es el mejor amigo de Rick y eran compañeros en el cuerpo de policía. Intentó salvar a Rick pero como este último es tan gafe, cuando Shane fue a buscarlo al hospital hubo un apagón y la máquina a la que lo tenían enchufado dejó de funcionar. Shane creyó que había muerto y salió de allí para sacar a Lori y a Carl de la ciudad porque, por lo que parece, este hombre debía de ser huérfano o algo así ya que en ningún momento menciona a su familia.

Empieza entonces a cumplir el papel de esposo y padre, pero cuando el hombre parecía que empezaba a tener una familia se da con un canto en los dientes al ver como Rick sigue vivo. Lori le acusa de haberla mentido y Shane empieza a volverse cada vez más majareta.

En un esfuerzo por no sacar al asesino que lleva dentro, asume que su ya no tan amigo le quite el liderato del grupo y le ayuda a llevar al grupo lo más lejos posible enfrentándose a todo tipo de peligros (aunque el principal sea el propio Rick).

Sin embargo, cuando Lori se empeña en negarle la paternidad del bebé que espera coge la maquinilla, se rapa la cabeza lo que le convierte en Bad-Shane y empieza a pensar en la manera menos llamativa de hacer “elegantemente” a un lado a Rick. La cosa, por supuesto, acaba de la peor de las maneras, pero para él. Eso no implica que desde el más allá él no pudiera seguir jodiendo (aunque no como le gustaría, todo hay que decirlo) entre Lori y Rick.

Se le reconoce por la nariz.

Glenn, de apellido “que no soy chino, que soy coreano, joder!”: Este coreano se dedicaba a repartir pizzas antes del apocalipsis zombie. Debía de ser el típico universitario explotado en su curro que trabajaba 18 horas al día repartiendo pizzas de casa en casa, prueba de ello es que sabe de moverse como Pedro por su casa entre calles, alcantarillas y demás sitios extraños. Lo de las alcantarillas es porque aunque no se dice, él era quien llevaba pizzas a las tortugas Ninja.

Durante el ataque de los muertos vivientes se convierte en un miembro muy inútil del campamento ofreciéndose cada dos por tres como cebo vivo para atraer/distraer/matar zombies y lo peor de todo es que lo hace por su propia voluntad. Ahora, en lugar de pizzero es el chico de los recados del grupo. Así, sin seguridad social ni nada.

Pero a pesar de eso y con nuestro protagonista cenizo rondando cerca, este coreano parece especialmente inmune a la maldición “Rick Grimes”, de hecho, no sólo eso, sino que además se enrolla con la tía más maciza de toda la serie. Debe ser que de pequeño se comió accidentalmente un amuleto de la suerte o un gato de estos que mueve la pata.

Reacción al saber que eres el actor que se enrolla con la tía buena de la serie.

Probablemente sea el único que acabe sobreviviendo en este mundo y monte la primera tienda china del Apocalipsis. De algún asiático tenía que ser.

Andrea, de apellido “va a empezar la revolución sexual”: Tiene una hermana, Amy, que le dura dos telediarios. El tiempo que tarda Rick en llegar al campamento con su gafe.

En el cómic es mujer de un solo hombre, Dale, aunque ese hombre bien podría ser su abuelo. Por el contrario, en la serie cumple a la perfección su papel de mujer adulta con regresión a quinceañera con problemas hormonales y especialmente dada a fijarse en los chicos malos, pero malos tirando a psicópatas.

Le van a hacer falta unas cuantas duchas de agua fría.

Al igual que Lori, tiene cierto desequilibrio mental que, cuando ya parecía encauzado y estaba convirtiéndose en un miembro productivo del grupo se esfumó la noche en la que la dejaron tirada ante un ataque zombie inesperado.

Tras haber padecido un catarro muy chungo ha pasado de ser una grandísima francotiradora y cazar zombies a mansalva a regirse por la ley del mínimo esfuerzo. Supongo que pensará que no le pagan lo suficiente.

El subtexto que me comí de pequeña cuando veía Xena no sé si me dejó la mirada muy sucia pero viendo el personaje tan sexual que es Andrea y las miradas que le mete Michonne yo noto ahí una fuerte tensión sexual…en cualquier caso, en el momento en el que Andrea deje de ser tan to…confiada de aquí podría salir un increíble tándem bad-ass.

Carol Peletier: Esta mujer es una especie de broma de los guionistas. Sólo así nos podemos explicar como una mujer que durante dos temporadas únicamente lloraba y cumplía la misma función que un cactus, en la tercera temporada sepa de medicina y de disparar armas. Ha sido bautizada por muchos como Carol-Croft.

Le hace ojitos a Daryl Dixon sin ser consciente de que las fans de este se lanzarían sobre ella para despedazarla con más gusto y rapidez que cualquier zombie.

Como se siente Carol cuando está cerca de Daryl.

Tenía una hija, Sophia, a la que se pasaron una temporada entera buscando por bosque y más bosque habiendo estado la cría en el granero de la casa de la pradera de uno de nuestros personajes. Para honrar su memoria, la madre ha decidido desaparecer sin dejar ni rastro.

Dale Horvath: Era el abuelo cebolleta del grupo. Era como la portera o la vecina maruja que se sabe todos los cotilleos y cree tener calado a todo el mundo. Dale quetodolove tenía una caravana y un gorro de pescador. Pero nunca pescaba. Era, además, el hermano gemelo del padre de Yasmine, ya sabéis, la novia de Aladdín.

El hijo de Rick, Carl, continuando con la tradición histórica de maldecir a todo el que le rodea como su padre, provocó la muerte de este entrañable hombre que era el pilar moral del grupo en las situaciones más tensas.

Hershel Greene: El abuelo cebolleta que sustituye al primero. Es el dueño de la granja que se parece sospechosamente a la de la casa de la pradera. Esto le permite vivir aparentemente aislado de todo el tema este de los zombies.

No le queda más remedio que acoger a Rick y al resto del grupo cuando Otis, un amigo de su familia que todavía debe estar cagándose en Shane desde el otro mundo (lo dejó como cebo vivo para escapar de una horda de zombies), le mete un tiro a Carl. A partir de ahí, llegan los zombies en manada a la granja. Era de esperar con Rick pululando por allí.

Hasta ese momento Hershel había sido un hombre muy religioso que consideraba a los zombies como personas enfermas, pero cuando éstos empiezan a invadirle la granja, a comerse sus vacas y a pisarle las lechugas, se pone en plan Rambo disparando su munición infinita contra ellos hasta que se lo tienen que llevar arrastras de allí.

El próximo fichaje del Call of Duty.

En la cárcel, ha perdido una pierna pero le ha crecido una moderna y juvenil coletilla en el pelo. En The Walking Dead no se te quita algo sin darte otra cosa a cambio.

Maggie Greene y Beth Greene: Maggie es la hija mayor del granjero y tiene unos cuantos favores. Está tan buena que cuando sale en la pantalla a la televisión se le funden los cables de lo caliente que se pone. Es también la pareja de Glenn y una de las integrantes del grupo musical de zombie-killers. Reparte tanta leña, que en las manifestaciones todos querríamos tener una Maggie Greene a nuestro lado cuando sueltan a los antidisturbios.

Beth también es hija de Hershel, pero es más pequeña. Es una chica un tanto azucarada, blanda ante todo, que primero se queda catatónica, después intenta suicidarse y por último, le hace miraditas a Carl. No sirve de mucho, le auguro un futuro como comida para zombies.

Michonne, de apellido “me los cargo a todos”: Michonne es probablemente el mejor personaje creado por Robert Kirkman. Esta mujer afroamericana que parece salida de una película de Quentin Tarantino va a todas partes con su katana y dos caminantes encadenados a los que ha mutilado inteligentemente para que no la ataquen.

Su aparición en el cómic fue una de las más impactantes. Hacía acto de presencia en un momento crucial de la trama de The walking dead y lo hacía de un modo muy casual, con modelito que incluía falda estilo punk del Bershka, camisa morada y bufanda amarilla de Stradivarius y chaqueta de Mango. Vamos, que más estrafalaria y llamativa ya no podía ir.

En la serie su aparición fue una de las mejores y más fielmente representadas solo que el modelito varió a algo más discreto. Lleva una capa con gorro cuya finalidad es protegerle las rastas de la humedad y evitar que la cabeza se le convierta en un matojo.

Uno de sus zombies tiene aspiraciones a modelo. No hace falta que diga cual.

Michonne es una auténtica guerrera. Es mujer de pocas palabras y gestos estoicos. En la serie parece que vaya todo el día oliendo a mierda, no se fía de nadie y todos apostaríamos a que no toma suficiente fibra. Es, además, un personaje inteligente que sabe adaptarse a este mundo zombie y usarlo a su favor. Sola ha sobrevivido mucho tiempo a este nuevo mundo. Todo hasta que se encuentra con Rick, evidentemente. Es a partir de este momento cuando le suceden las desgracias.

Los frikis de The walking dead que amamos a Michonne tenemos una mezcla de sentimientos encontrados cada vez que la vemos en la pantalla usando la katana que solo puede resumirse así:

 

El Gobernador: Philip Blake, ese es su nombre. El título le viene porque el tipo se ha montado un pueblo llamado “Woodbury” donde se montan peleas clandestinas usando zombies y prisioneros. En la serie, el pueblo funciona como una secta, es un sitio de esos en los que tú entras y aunque, aparentemente, puedes marcharte cuando te de la gana, por una cosa u otra, nunca sales. Vamos, que da más miedo que cuando sabes que los testigos de Jehová te van a timbrar.

Este tío está más loco que Michael Myers hasta arriba de pastillas en una fiesta de Halloween. En una escala del 1 al 10 de locura y sadismo este tío se lleva la puntuación más alta y 5 puntos extra.

Es el antagonista por excelencia de The Walking Dead. Este personaje nos hace ver que ni siquiera los zombies son tan horribles como lo pueden llegar a ser los seres humanos en situaciones tan extremas.

Es un ser despreciable, repulsivo y sádico, pero es esto lo que lo convierte en uno de los mejores personajes del cómic. Tiene a su hija zombie en casa como quien tiene un canario en una jaula. En la serie se presenta como un hombre amable de cara a la galería, pero tiene un aquarium escondido en el que se puede ver una amplia colección de cabezas zombies. Ojito.

Personajes creados para la serie:

T-Dog: Como en toda serie que tenga algo que ver con el terror tiene que haber un hombre negro, aquí tenemos a T-Dog. Tiene el récord de haber durado más de diez minutos de serie siendo negro en una serie donde cae la gente como moscas.

Durante dos temporadas tuvo menos diálogo que un zombie y menos actividad que un español a la hora de la siesta. Para compensar eso, los guionistas le dieron la muerte más heroica de toda la serie hasta la fecha para que Carol pudiera desaparecer sin testigos.

Merle Dixon: Es el hermano de Daryl y a diferencia de él, es un cretino integral. Parece ser que toda la maldición Rick se concentra en el mayor de los Dixon, ya que el mismo día que se cruza en su camino Rick, lo deja esposado en una azotea, luego hay un lío de zombies, gente que pierde llaves y total que Merle se queda solo a su suerte allí. Para huir no le queda más remedio que amputarse una mano.

Ahora es, irónicamente, la mano derecha del Gobernador que parece que ha estado usando con él el collar eléctrico que se utiliza con algunos perros, pues está de un manso irreconocible.

Daryl Dixon: El mejor personaje creado para la serie. Este paleto sureño tiene las mejores salidas, es buen cazador, es un rastreador nato, es el más apañao’ matando zombies y además, a pesar de ocultarlo, tiene un corazoncito generoso y amable. Es el chico malo con un buen fondo que incluso cuando es necesario, hace las veces de padre para placer de sus admiradoras.

Miles de mujeres acaban de tener un orgasmo al ver esta imagen.

Va a todas partes con su ballesta y su cuchillo jamonero. Caza búhos y ardillas con las mismas flechas con las que mata zombies y luego no le pasa nada de nada por comerse esos animalejos, hecho que demuestra que también tiene un estómago a prueba de bombas. Es tan versátil que imita movimientos de la naturaleza para pasar desapercibido y atacar a presas mayores. Bueno, presos.

Movimiento cangrejo.

Es el único que va lleno de mierda hasta las orejas cada día, eso a pesar de que los demás se duchan con la misma frecuencia que él. Desde que apareciera en la pantalla las mujeres empezaron a suspirar por verle algo más que los músculos de los brazos pero los guionistas de The Walking Dead, como son unos cachondos, lejos de hacer realidad ese sueño, en la tercera temporada le han añadido más ropa. Un antierótico poncho que acumula más roña que él.

Pero a esta panda de groupies les da igual, se lo arrancarían a bocaos más rápido que cualquier zombie, suspirando porque Daryl se las llevara a cualquier parte en su moto.

La reacción al verle en la pantalla es algo así.

Y esta es la reacción cuando habla.

Ni hablar ya de lo que ocurre cuando ven esto…

Parece que la maldición Rick tampoco le toca muy de cerca además de que a él lo que le protege es la reacción de todo un grupo de mujeres que si algún día lo ven morir en la pequeña pantalla van a montar una acampada más histórica que la del 15M y una revolución más sangrienta que la francesa.

CONTINUARÁ…

THE WALKING DEAD O LA MALDICIÓN “RICK GRIMES”

ADVERTENCIA: LA SIGUIENTE ENTRADA PUEDE CONTENER SPOILERS. El siguiente texto está especialmente centrado en la serie de AMC pero no prometo no haber hecho algún guiño o comentario acerca del cómic que pudiera estropearte alguna sorpresa. Si por el contrario solamente sientes curiosidad o eres de los que sigue la serie y la lleva al día pero no piensas leerte el cómic en la vida, procede, futuro caminante.

THE WALKING DEAD O LA MALDICIÓN “RICK GRIMES”

¿Te has imaginado alguna vez levantándote de buena mañana y viviendo el sueño americano? ¿Has corrido las cortinas de tu habitación saludando al nuevo día y has descubierto para tu regocijo que un tipo al que no le ha debido dar el sol en años se está comiendo en el jardín a tu vecino, ese que te saludaba cada mañana con sonrisa estúpida mientras deseabas que le partiera un rayo mañanero?

Pues algo así pasa en The Walking Dead. Sólo que, el protagonista, lejos de levantarse apaciblemente en su cama se despierta abandonado en la habitación de un hospital y más desorientado que un girasol en Euskadi. Rick Grimes se ha pasado unos cuantos meses en cama por un coma pero ya desde un primer momento se da a entender que es un hombre extraordinario pues se levanta con los calzoncillos totalmente impolutos. Eso ya nos da la primera pista de que este tío está hecho de otra pasta.

The Walking Dead es lo que pasa cuando toda la sociedad norteamericana se pone de acuerdo para marcarse una juerga descomunal, after incluido, y al día siguiente se levantan todos con una resaca de las chungas, similar a las que te tienen todo el día al borde de la cama debatiéndote entre la vida y la muerte y las enormes ganas que tienes de tirarte de cabeza a un estanque para quitarte de la boca la sensación de haber estado chupando un cenicero. Sólo que, esta resaca, en lugar de sed, le da a la gente mucha, pero que mucha hambre y el debate entre la vida y la muerte aquí se decanta enteramente por la segunda opción.

La serie que tan de moda se ha puesto ahora es una más que aceptable adaptación del cómic original de Robert Kirkman. Se introducen algunos cambios sustanciales, entre ellos, varios personajes nuevos, pero en líneas generales, el mensaje se mantiene intacto. The Walking Dead no es una serie que verse sobre un apocalipsis zombie y ya. En realidad, lo que Kirkman pretende con sus cómics es mostrar la supervivencia del ser humano en un ambiente hostil. En este contexto, el amable vecino que te saludaba cada mañana con sonrisa de buen ciudadano (pero al que tú ya tenías calado), te pegaría un garrotazo en la cabeza a la primera de cambio, te robaría todo lo que tuvieras de utilidad, se llevaría hasta las plantas de tu casa y te dejaría ahí como cebo para los zombies mientras él aprovecha para huir.

Es este el motivo que hace recomendable tanto los cómics como la serie ya que hasta ahora todo lo que tenía que ver con gente muerta que come gente viva se centraba en eso; en ver como los muertos se daban un banquete con los vivos. Pero poco interés habíamos visto hasta este momento en saber qué pasaría con un grupo de personas que fuera sobreviviendo poco a poco a esa odisea sin importar el motivo por el cual los muertos resucitan y atacan a los vivos. Pues de eso va The Walking Dead.

Los zombies se reconocen fácilmente ya que son asquerosamente feos, huelen mal, les falta alguna parte de su cuerpo (cuando no casi todo), se mueven con algún órgano colgando fuera de su sitio y acumulan más mierda entre los dientes que una plaza de pueblo después de un botellón.

Además de eso, suelen formar manadas aunque ello no implique una cooperación para conseguir objetivos, más bien, el fin principal es moverse hacia uno en común y después intentar ser el más rápido para hacerse con él. El único caso comparable que encontramos en la vida real son todas esas señoras que se agolpan a las puertas del Corte Inglés en época de rebajas.

Señoras zombies a las puertas de El Corte Inglés.

Los personajes principales son:

Rick Grimes: El tío de los calzoncillos limpios es en realidad un policía al que le metieron un tiro estando de servicio. El tipo tiene bastante mala suerte porque además de meterle un tiro que le deja en coma, durante ese tiempo que pasa encamado se arma todo este jaleo apocalíptico. Cuando despierta del coma y sale de la habitación en la que estaba como no es consciente de lo que ha pasado primero achaca el hecho de que no haya enfermeras en el hospital, ni electricidad y un cadáver descomponiéndose en el pasillo a los recortes en sanidad.

Sin embargo, cuando sale del hospital y una tía a la que le falta todo de cintura para abajo le pide que le devuelva la bici que le está robando entre “gñsssss” y “aagrrgggs” el hombre se queda un poco ojiplático y empieza a sospechar que ahí pasa algo turbio.

Rick y la zombie de la bici de buen rollo después de limar asperezas.

Su racha de mala suerte sigue en una escalada ascendente cuando además del coma y el apocalipsis le pegan un palazo en la cara. Irónicamente esto le salva la vida ya que  segundos antes de recibirlo estaba saludando amistosamente a un zombie que se acercaba en la lejanía para no dejar de él ni los huesos.

¡Golpe de remo!

Así es como se introducen a dos personajes que le cuentan a Rick lo que está pasando y en qué se ha convertido el mundo. Ellos son Morgan Jones y Duane Jones. Rick los lleva hasta la comisaría de policía para encontrar su traje de poli bueno, cargarse de armas y munición hasta los dientes y darse una ducha porque olía muy mal ya. Cuando sale de allí deja a Morgan y a Duane atrás para ir en busca de su mujer y su hijo.

En el camino, un pobre caballo tiene la mala suerte de ser encontrado por el policía. El equino es el primero de una larga lista en caer por la desgracia divina llamada “Rick Grimes”. En cuanto llegan a Atlanta, un grupo de caminantes con más hambre que el tamagochi de un sordo se abalanza sobre el animal con más salvajismo que el que observamos en las cenas navideñas cuando se ponen los langostinos en la mesa.

Nuestro protagonista sobrevive gracias a un coreano que, además, resulta que forma parte del grupo de supervivientes en el que se encuentra su esposa. La llegada de Rick al campamento le da tanta vida que a los dos días de haber llegado se tienen que largar a todo meter de la de muertos que aparecen por allí.

Rick es un hombre bueno, pero de esos que de tan buenos son gili… tontos, de los que tienes que agarrar y sacudir para ver si así les fluye la sangre por las venas. Por suerte, cuando una segunda manada de zombies pone en peligro al grupo, nuestro protagonista despierta por segunda vez e instaura la Ricktadura.

Rick dando un golpe de estado dentro de su propio grupo de cuatro gatos.

Lori Grimes:  Lori es la mujer de Rick. Durante los primeros días de la infección, manda a Shane Walsh, el compañero de trabajo y mejor amigo de Rick que vaya en su busca. Pero éste, al darlo por muerto, se larga cagando leches del hospital antes de que se lo merienden, mete a Lori y al hijo de Rick en el coche y salen de la ciudad. Lori creyendo que Rick está muerto ni se molesta en guardarle un poco de luto y empieza a tener una relación muy sexual con Shane porque se siente muy sola y necesita rellenar el vacío que siente.

A raíz de esto, Lori se queda embarazada, vamos, lo más recomendable para un mundo en el que te tienes que pasar la vida corriendo como si vivieras una maratón constante. Podemos decir de Lori que, en el fondo, es la salsa de The Walking Dead pero esa clase de salsa que te da un asco de muerte cuando te la llevas a la boca. Es cizañera, criticona, inestable, bipolar, no sabe lo que quiere y en general, es tonta.

Resumen acertadísimo de la inestabilidad emocional de Lori.

Es tan tonta que en una carretera por la que ya no circula ningún coche sólo a ella se le ocurre mirar un mapa mientras conduce y estamparse contra el único caminante que hay en cien kilómetros a la redonda. También es de las que opina que en un marco así, si es posible, mejor los hombres a defender y las mujeres a barrer. Pues eso.

Actualmente me encuentro muy ocupada odiando a los guionistas que antes de llevarse a esta tía petarda por delante han conseguido convertirla en mártir con sólo un par de episodios. ¿Tan difícil era hacerla tan poco odiosa desde el primer capítulo?

Carl Grimes: El hijo de los Grimes. Con un padre cenizo y una madre tonta solo nos podía salir un niño que se está metiendo cada dos por tres en algún problema. Era genéticamente imposible que saliera una persona normal. Inicialmente está en la serie para recibir balas perdidas, tirar piedras a los caminantes, provocar la muerte de miembros del grupo y dar por saco, básicamente.

Momento en el que Carl le dice a Rick que ha heredado la maldición de los Grimes.

En la cárcel le ha entrado un poco la cordura, ha dejado de hacer tanto el idiota y por eso le han colgado el papel de mini-sheriff y de paso una pistola cuyo retroceso debería hacer que se partiera los piños al primer disparo o por lo menos, que despegara del sitio unos centímetros. Se desconoce si lleva plomo en los zapatos.

CONTINUARÁ…

Street Fighter: FINAL ROUND!

Para cerrar esta serie de entradas sobre gente que pega a otra gente, dedicaré la última a algunos personajes nuevos que, entre todos los que CAPCOM se empeña en crear, no son tan inútiles como el resto.

Sakura Kasugano: Esta jovencita es una colegiala japonesa que está absolutamente flipada con Ryu, tan flipada que es una especie de versión femenina del personaje en insoportable y fanática a la que, cuando te llega el momento, le das una paliza con gusto. Eso si no te la da ella a ti. Es lo que tiene ser una believer de Ryu, que ahostia igualito que él.

 

Fei-Long: El Bruce Lee del Kung-Fu. A este tío le metieron un frasco de guindillas por el culo, tapa y bote incluídos y lo soltaron después en los rings. Consecuencia de ello, el tío no deja de saltar de un lado a otro soltando alaridos incomprensibles y asestándote patadas de fuego. Se desconoce si lo de meterle guindillas por donde nunca le da el sol le dio la capacidad de tirar pedos de fuego también. Intentó ser estrella de cine durante la friolera de dos días de rodaje. Exactamente hasta que Ryu y Ken aparecieron por el set y el se dio cuenta de que quería seguir repartiendo porrazos.

Guy: Aprovechando el gran auge de la saga “Street Fighter” este luchador se dio de baja en “Final Fight” y se pasó a la competencia a tiempo. Aunque en sus andanzas juveniles fue un delincuente, ahora es un artista marcial japonés que va a todas partes con su traje de Ninja y sus Nike pegando patadas y es tan rápido que para cuando te quieres dar cuenta ya te ha metido siete por lo menos. Su técnica de combate combina el estilo Bushin con el Ryu Ninjutsu.

Dan Hibiki: Es un personaje que ya he mencionado a lo largo de las demás entradas y que he resumido básicamente en una palabra: Inútil. Tan inútil que por eso mismo se le puede llegar a coger cierto aprecio.

Su padre Gou, fue el que dejó tuerto a Sagat y en la revancha, viendo que el niño ya apuntaba maneras metiéndose lápices de colores por la nariz, masticando cables y bebiendo a morro de la botella de lejía, se dejó asesinar por el luchador de Muay Thai.

Dan, sin una figura paterna a la que imitar, se volvió más inútil aún si cabe. Gouken se convirtió en su maestro pero al ver que el niño además de tonto solo quería vengar la muerte de su padre, le puso las maletas en la puerta del dojo.

Dan empezó a desarrollar su propio estilo de lucha llamado Saikyö-ryü que no era más que una copia de los movimientos aprendidos de Ryu y los que ya se traía sabidos del dojo de Gouken. Su única aportación al tema fue incluir burlas para desconcertar al enemigo. Si es que, de donde no hay, no se puede sacar.

En su vida personal, fue maestro de Sakura, pero esta solo lo siguió porque quería conocer las mismas técnicas que Ryu y ya sabemos que Dan era todo un plagiador nato. Por otro lado, llegó a vengar la muerte de su padre combatiendo contra Sagat. Pero eh, no creáis que ganó por su destreza, habilidad, fuerza y coraje. Sagat, que para entonces ya se había reconvertido, al ver que Dan albergaba tanto odio dejó que este le derrotara en combate para que así pudiera seguir con su vida. Evidentemente, Dan es tan idiota que ni se enteró. Después de eso, se fue a pasar unas largas vacaciones con su amigo Tarzán Blanka.

Para que os hagáis una idea de lo patético del personaje: uno de sus “ataques” consiste en lanzarte una fotografía suya firmada. Lo más recomendable es que la firmes a 7 km de tu oponente porque no os creáis que lleva un taco de fotografías ya firmadas. Él te la firma al momento y mientras tanto, el oponente puede aprovechar hasta para hacerse un pincho moruno con él.

Birdie: La historia de un luchador “humano” (cruce de Blanka y Zangief) que pasó de ser blanco a negro de la noche a la mañana. Una especie de Michael Jackson punk (crestaza en la cabeza incluida) que sufrió la evolución contraria. Lo más inquietante es que llamen ‘pajarito’ a un bicho que parece una montaña de pedruscos. A lo mejor es por eso del cuerpo canario de los que abusan de los esteroides. En cualquier caso, Birdie, como Vega, debe tener también unas 50 enfermedades contraídas porque le encanta chupar la cadena con la que te atiza hasta que lloras como una niña cuando se le cae la bola de helado del cucurucho.

Dentro de los Expediente SF también encontramos otros luchadores  pintorescos como Sodom, lo que pasa cuando un chino se come a un quaterbark americano, le da indigestión y le sale esa cosa con sais; La bruja de Rose, una especie de alter-ego femenino en bueno de Mr. Bisón; Cody Travers un tío rubio que tuvo que aprender a luchar para que en la cárcel no le dejaran el ano como un bebedero de patos; El Fuerte un luchador mexicano que lleva máscara y cuando no está peleando en el ring se está peleando en la cocina con los fogones debido a que quiere ser chef. Considerado casi tan rápido o más que Vega; Sean Matsuda otro luchador brasileño que es conocido por el enchufe que tiene de Ken, su maestro; y por último, están los bichos raros como Necro y Seth, luchadores genéticamente modificados que esperemos que nunca lleguen a reproducirse con nadie.

Están por confirmar nuevos luchadores para futuras entregas como Pepe, un jugador de fútbol portugués que entre partido y partido da rienda suelta a su deseo de romper piernas, dientes y lo que pilla y otro futbolista holandés, De Jong, cuya especialidad es dar patadas voladoras.

Por último no puedo cerrar esta etapa en mi vida como bloggera sin daros un consejo que os será muy útil si finalmente os volvéis unos frikis del SF: nunca, por nada del mundo, te pares a analizar los movimientos de tu adversario, para cuando te des cuenta ya tendrás tu barra de vida bailando. Deja que te posea tu Hadou oscuro y mientras le gritas toda clase de insultos a la tele pega en los botones como si no hubiera un mañana. Aunque sabed que lo que realmente me apetece después de todo esto es romperos las piernas a todos.

¡HADOUKEN!

Street Fighter Vol. III

 LOS MALOS DE STREET FIGHTER (y agarraos, que vienen curvas con los nombres)

Mike Balrog: Este conjunto de formaciones rocosas luchador de boxeo profesional se pasó al lado oscuro con Mr. Bison cuando su carrera se vio truncada por su violencia, que acabó con un rival muerto sobre el ring, aunque no sabemos si antes de matarlo le arrancó parte de su oreja. Y digo esto porque Balrog era originalmente (y lo sigue siendo en Japón) Mike Tyson Bison. Al margen de esto, es un personaje bastante aburrido desconocido que te mete las tortas en Las Vegas con un montón de ricos mirándote. Se le conoce también por ser quien daba los recaditos a Cammy mientras esta trabajaba para Mr. Bison.

Sagat: Sagat es un luchador tailandés de Muay Thai con una zancada más larga que la de un flamenco con la que puede hacerte saltar hasta las muelas del juicio aunque estés a 2 kilómetros. Irónicamente, esto hace también que sea su punto flaco, dado que tiene la misma estabilidad que un castillo de naipes.

Le tiene una tirria enorme a Ryu y es el único luchador que ha conseguido vencer al japonés alguna vez. Es, también, el único personaje entre los del grupo de los malos con cuyo nombre no dieron por el c***, quizás por que no podemos considerarlo malo del todo ya que realmente nunca se le vio muy involucrado en los intereses de Mr. Bison, sino más bien en el suyo propio de darle pa’l pelo a Ryu.

Sagat es el pupas de “Street Fighter” por excelencia ya que a pesar de que unos a otros se lanzan bolas de fuego, escapes de gas, descargas eléctricas y demás variedad de efectos especiales, Sagat es el único que arrastra las consecuencias físicas. Una cicatriz que le cruza todo el pecho por cortesía de Ryu, de ahí tanta tiña, y un parche en el ojo, aunque esto puede que sea para darse un aire más pirata malvado ya que unas veces lo lleva en el derecho y otras en el izquierdo…

Su deseo de venganza por la brecha en el pecho alcanzó cotas tan altas que fácilmente podría haber sido el fundador del club de antifans de Ryu en vista de que tiene tantos. Sin embargo, como buen tailandés, no podía ser sólo una bestia parda del Muay Thai, por eso cuando se da cuenta de que la venganza no es el camino, abandona su rencor y se dedica a recoger flores de los bosques tailandeses.

En realidad se dedicó a perfeccionar su cuerpo y mente para convertirse en el mejor luchador del mundo. ¿Os imagináis a un tío que tiene la cara como un cuadro y mide más de dos metros recogiendo flores? Pues eso.

Entre sus movimientos más destacados se incluye uno en forma de boomerang que lanza tanto por lo bajo como por lo alto al grito de ¡taiger, taiger, taiger! y que hace sospechar que a) es pariente lejano de Dhalsim o b) esto es cosa de budistas e hinduistas y nadie nos ha informado antes. Y respondas lo que respondas, lo único que te ganarías sería una hostia por su parte.

El escenario de Sagat se halla en las ruinas de Ayutthaya y te deja al borde de la muerte frente a la estatua de un Buda tumbado y muy complacido. Este icono te permite alcanzar el Nirvana si eres capaz de pasarte todo el torneo sin que te aticen una sola vez en las piernas. Claro que antes, debes haber tomado muchas drogas.

Aunque su lugar de batalla está cerca de Bangkok dicen que cuando saca la pierna a pasear para soltar alguna coz esta aparece en el escenario de otros luchadores.

 

Vega: Este personaje es un luchador de España. Inexplicablemente, en primera instancia fue llamado Balrog Favio de la Cerda (en Japón se sigue llamando así) pero en el resto del mundo se le cambió el nombre por el de Vega porque sonaba más español. Sigo esperando que alguien me explique en que primer momento a alguien se le ocurrió que el nombre original podía acercarse si quiera un poco a algo que se pareciera a un nombre español. Misterios japoneses.

Si hay un personaje que resuma catastróficamente los tópicos de algún país, ese tenía que ser el español. Vega, además de formar parte del grupo de rubiales de melena de anuncio, es toda una folclórica. Es un luchador que nació en Málaga y fue criado por una familia noble catalana asidua a los toros. Desde pequeñito Vega disfrutaba con la sangre y la violencia lo que desembocó en que se convirtiera en todo un señor torero ¡Olé, olé y olé!

Pero como no es suficiente con eso, él se convierte en un luchador folclórico que combina esa pasión por el toro con el ninjutsu japonés. La combinación más normal del mundo, vaya.

Vega además de muy afeminado es psicótico, sigiloso, veloz, psicópata, narcisista, sanguinario… vamos, que está como una auténtica cabra. Tan mal de la azotea que mientras que de día se comporta como un auténtico caballero español y va por ahí regalando rosas en los ruedos a Chun-Lises escandalizadas por el toreo, de noche se dedica a dar rienda suelta a sus deseos más sádicos.

Se cubre la cara con una máscara porque tiene un alto nivel de egocentrismo y no quiere que nadie le toque la cara. Le gusta infringir daño a sus rivales con una garra de tres filos al estilo wolverine que ya le gustaría a Freddy Krueger. Tiene la asquerosa manía de lamer de los filos de su garra la sangre de sus contrincantes por lo que es probable que ya tenga contagiadas unas 50 enfermedades.

Su especialidad es luchar en la jaula y cuando te toca enfrentarte a él en su terreno se pasa mal, muy mal porque no sabes si el tío está luchando o sufriendo un ataque epiléptico. Vega es el luchador más rápido de “Street Fighter” y se dedica a colgarse de la jaula trepando por ella a lo Spiderman y a dar saltos de aquí para allá, con su máscara, su garra y su pantalón de folclórica mientras tú saltas de un lado a otro intentando acertarle una hostia de casualidad.

Su escenario de lucha en el videojuego viene ambientado con varias sevillanas que bailan flamenquito al ritmo de unas guitarritas españolas y las palmas de los espectadores que ven y celebran como en un ruedo/jaula Vega te raja de arriba abajo ¡Olé, olé y olé! ¡España cañí!

Y por si nada de esto nos convencía a los españoles, allá por 1987 a un astuto desarrollador de videojuegos se le ocurrió que incluir la bandera preconstitucionalista con águila y todo en la pequeña pantalla nos iba a alegrar la hostia. ¡Olé, olé y olé! ¡España cañí! ¡Viva Franco, arriba España!

Además, cuando ya todos nos estamos imaginando a Vega cantando eso de ¡Yo soy español, español, español! cuando nos deja más rajados que un gato en día de baño, le da por soltar alaridos tiroleses. Pero ya para rematar finalmente la faena, a pesar de que Vega era narcisista, psicópata, sanguinario y franquista, como eso de tener doble personalidad le confunde tanto, lleva unos pantalones de la república que se pone en el ring cuando es poseído por el espíritu de un republicano. ¡Olé, olé y olé! ¡España cañí! ¡Viva Franco, arriba España! ¡Viva la república! ¡Tirol español!

Mr. Bison: Es un personaje de nacionalidad desconocida. Su nombre en Japón es Vega (os advertí que lo de los nombres daba quebraderos de cabeza). Es el creador de la organización criminal Shadaloo y tiene unos poderes psíquicos que ya quisiera yo para mi por las mañanas para prepararme el café o para encender la tele cuando el mando decide desaparecer en otros planos paralelos. O para que negarlo, hacerle estallar la cabeza a alguien cuando te está contando algo que te importa una mierda.

Mr. Bison tiene la apariencia de un dictador al que se le ha ido la mano con las anfetas los esteroides, además de que es igual de puñetero que uno en concreto. Sólo que sin el mal gusto para el bigote. Viste uniforme militar rojo con sombrero, capa negra y lleva placas solares en las botas, los hombros, los puños y la espalda porque digo yo que de algún modo tiene que atraer la energía oscura que hace que esté todo el día jodiendo a los street fighteros y dejando huérfanos a otros tantos.

Entre su lista de maldades contamos las siguientes:

–        Creo la organización criminal Shadaloo y un grupo de cyber robots que vigilaban a los mejores luchadores callejeros para después ser secuestrados y reclutados para sus intereses.

–        Mató a Charlie Nash, el amigo del que lleva la tribu africana en la cabeza, Guile.

–        Mató al padre de Chun-Li y a ella intentó convertirla en una autómata como Cammy.

–        Secuestró y lavó el cerebro a Ken Masters para que matara a Ryu.

–        Creó a una Cammy descerebrada para que le hiciera los trabajos sucios.

–        Obligó a dejar su tierra a la tribu de Thunder Hawk, luchador mexicano que sabe volar seguramente por las plumas que lleva en la cabeza.

–        Poseyó el cuerpo de la bruja Lola Rose (otra luchadora con poderes psíquicos) para escapar de la muerte y hacer realidad su sueño de ser Bison de día y Rosa de noche.

–        Debido a la energía que absorbe con sus placas solares es el culpable del calentamiento global.

–        Le dio una paliza a los moños de Chun-Li.

–        Se comió el último bollo que quedaba para desayunar una mañana allá por 1951.

–        Atropello al perro de tu vecino y ahora mismo está debajo de tu cama esperando para hacerte un pyscho cucurucho.

Como ser tan malvado da mucha jaqueca, para hacerse el trabajo más fácil, Mr. Bison usa una serie de poderes psíquicos en el combate que si te pillan con la defensa baja más te vale haber hecho testamento, escogido cementerio, haber dejado herederos y haberle puesto agua al perro, porque te envía directo a la tumba.

Mr. Bison se teletransporta, lanza bolas de energía psíquica y tiene un movimiento especial que hace que su cuerpo se envuelva en una llama y se lance sobre ti como un torpedo que es conocido como Pyscho Crusher y que a él le gusta llamar “Hay cucurucho”. Esto hace pensar que su conversión en dictador hijoputa viene por algún trauma con el furgón-carrito del helado que pasaba por delante de las casas en su más tierna infancia. No sabemos si llegó cuando se habían acabado los cucuruchos, si lo atropelló el heladero, lo sodomizó en la parte trasera del furgón o sus padres no quisieron comprarle uno. Pero lo que está claro es que si te pilla ese pyscho crusher con la boca abierta encuentran tu cadáver orbitando en otra galaxia.

Bison ha librado a la muerte en multitud de ocasiones y siempre acaba regresando de una forma u otra, pero hay dos personajes que consiguieron dejarlo fuera de combate gracias a su poder. La primera fue Rose, quién es, presumiblemente, la parte buena de Mr. Bison y la única capaz de controlar sus poderes dado que comparten la misma fuente de energía. El otro es Akuma, el único que realmente lo mandó al cementerio y terminó el trabajo de Chun-Li y Guile.

Aunque no tenemos ni puñetera idea de donde nació, su escenario más típico es tailandés, concretamente ambientado en el Templo del Buda de Esmeralda donde hay tapices de la batalla de Rama contra Ravana que simbolizan la lucha del bien contra el mal. Es que son de un profundo en esta saga…

Akuma: El supuesto padre encabronado de Ryu. Este hombre un buen día se cabreo y ya no pudo dejar de estar nunca en ese estado. Está tan indignado el tío no se sabe por qué que va por ahí lanzando hadöken hasta por los aires. Imagínate lo duro que debe ser vivir puerta con puerta, saludarle como a otro vecino y que te lance una hostia mañanera en la cara. Eso si va bien para despejarse y no un café. O para mandarte otro ratito a dormir, vaya.

Su nombre en Japón es Gouki, que literalmente significa “gran demonio”. De hecho, está tan endemoniado que tiene unos ojos rojos como fuego y hasta el pelo parece que le arda de tanta mala leche. Irónicamente en su traje lleva una palabra japonesa que significa “cielo” o “paraíso” y que se hace visible cuando te derrota sin que te de tiempo a parpadear y lanzándote un combo final epiléptico. Y es que matarte así para él es todo un gustazo, como estar en la gloria, vamos.

En realidad, su mal genio es una respuesta al complejo que tenía ante su hermano Gouken que primero le robo la atención de sus padres, abuelos y hasta el perro de la familia y después de su profesor de hostias. Ambos fueron entrenados por Goutetsu, que les habló del Hadou Oscuro y unos manuscritos que enseñaban esos poderes. Y pasó que por bocachancla Akuma se hizo con ellos y lo mandó al otro barrio primero a él y más tarde a su hermano, recordemos, profesor de Ryu y Ken.

Comparte la misma técnica de combate que estos dos últimos sólo que él la ha perfeccionado dando como resultado su propio estilo, el Satsui No Hadou con el que se cargó a Mr. Bison ya que cuando Akuma está en todo su esplendor es poseído por el Shin Akuma, lo que le convierte prácticamente en indestructible y una bestia parda que se carga todo lo que pilla de paso y la verdad sea dicha, pasa mucho tiempo en este trance.

A Akuma le interesa tanto Ryu que es al único de los que se ha enfrentado y que ha perdido contra él al que ha dejado vivir ya que espera que desarrolle todo su potencial y sea seducido por el Hadou Oscuro. Pero como “Street Fighter” es una saga fuera de lo normal, cuando vuelve a ir en su busca tras derrotar a Mr. Bison se encuentra con que Gouken no estaba muerto que estaba de parranda y lo reta a una batalla. Ryu, ajeno a esto siguió recorriendo el mundo descalzo.

Cuando finalmente Ryu y Akuma se enfrentaron, a pesar de que Ryu tuvo que dejar que le consumiera el Hadou Oscuro para vencer a su supuesto padre, la pureza del alma de Ryu es lo que le da las fuerzas reales para derrotarlo. Además, esa luz es la que consigue devolver a Akuma parte de su humanidad. Lo que le llevó a iniciar una terapia para ser mejor padre en el mismo centro que Guile.

Otro de los rumores acerca del personaje es que en realidad no es el padre de Ryu, sino de Dan Hibiki, ya sabéis, el Ryu fracasado amigo de Blanka. A lo mejor este es el auténtico motivo por el cual Akuma está tan enrabietado con la vida y es que a nadie le gustaría tener un hijo tan inútil como Dan. Vergüenza de padre que lo llamarían.

CONTINUARÁ…