EPICA – The Quantum Enigma

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Hacía mucho tiempo que no escribía en este espacio dado que, hasta ahora, no había encontrado una buena razón para ponerme al frente del teclado con el entusiasmo con el que hoy lo hago. Y es que aquí está de nuevo EPICA y con la banda, mi blog, con una mirada positivamente crítica a lo nuevo de los holandeses, The Quantum Enigma, sexto álbum de estudio del que, de entrada, puedo decir que me ha recordado por qué disfruto tanto con el metal sinfónico.

Después de diez años de carrera y con la eterna etiqueta de “grupo predecible” (con la que no estoy para nada de acuerdo) podría esperarse de EPICA que hubieran hecho una muy buena producción como han venido haciendo todo este tiempo pero sin ninguna gran sorpresa. Bien, pues respecto a este nuevo disco, no puedo afirmar que sea el mejor de su carrera ya que para mi, cada disco del grupo es único y especial, pero si puedo asegurar que es de una increíble belleza musical de principio a fin en lo que al género se refiere.

A priori, The Quantum Enigma es un álbum que sigue la fórmula compositiva habitual de la banda. Una introducción instrumental y orquestal que da paso a una canción mucho más característica de la energía musical del grupo, seguido el resto del álbum de piezas acompañadas de múltiples elementos orquestales, sus característicos coros y esa escenificación de “La Bella y la Bestia” encarnada por Simone Simons y Mark Jansen. Pero es como si The Quantum Enigma hubiera ido recopilando lo mejor del grupo y lo hubiera plasmado en cada canción dando como resultado un disco que brilla por las atmósferas musicales a las que consigue transportar al oyente.

Si uno se deja llevar por las melodías y cierra los ojos, puede vivir toda una experiencia casi cinematográfica. Empezando por Originem, una bella pieza de introducción orquestal en la que no faltan el piano, los violines o los voces corales en latín dibujando así todo un paisaje musical dentro de nuestra mente. Y a pesar de la intensidad con la que irrumpe The Second Stone después de una introducción de película, esta segunda canción fluye sin romper la armonía. Se trata de una pieza muy contundente que destaca por su intro con un riff poderoso, un tempo vertiginoso y un buen solo de guitarra de Isaac Delahaye.

La teatralidad musical queda manifiesta en canciones como Victims of Contingency donde a través del blast beat de la batería de Ariën van Weesenbeek y un sonido a caballo entre el death metal y el speed metal (sin abandonar la estela sinfónica) EPICA crea una atmósfera que parece que nos transporte a un campo de batalla a conquistar nuevas tierras con la música como estandarte; o bien con Sense Without Sanity – The Impervious Code con una introducción muy melodiosa que da paso a un sonido pesado de guitarra, una pegadiza melodía sinfónica de un estilo que recuerda al gótico y donde la marcada voz de Simone Simons añade un plus de personalidad al tema demostrando que no tiene por qué recurrir a notas vocales muy altas para ejercer su magia.

Pero esa magia de la mezzosoprano se hace más presente en canciones como Omen – The Ghoulish Malady y Canvas of life. Ambas canciones parten de una introducción preciosista pero donde el protagonismo de los temas no recae sobre la melodía, sino en la voz de Simone Simons. En el primero, la cantante hace una gran interpretación de un tema vehemente y emotivo con una voz muy limpia pero es con el segundo con el que podemos decir que estamos ante la balada en mayúsculas del disco. En ella, Simone impregna de sentimiento una canción suave que resulta conmovedoramente nostálgica.

Sin embargo, si algo vengo observando desde las últimas producciones de EPICA y que le ha servido a Simone Simons para ser ampliamente criticada, es que al no hacer uso de su rango vocal más alto, su voz confluye armónicamente con el resto de los elementos musicales sin buscar sobresalir. Algo que personalmente me parece muy positivo ya que permite centrarse en múltiples aspectos de la producción que en discos iniciales quedaban muy opacados por la increíble capacidad vocal de una muy joven Simone Simons.

En cuanto al trabajo coral, siempre un elemento de mucho peso en EPICA y que esta vez ha contado con la participación de Marcela Bovio, ex-cantante de Stream of Passion, Unchain Utopia concentra toda la atención. Este tema evoca a temas más típicos dentro del universo musical de la banda lo que sin duda hará que sea una de las canciones favoritas de muchos fans.

Si bien este disco no sigue una historia conceptual a lo largo de sus canciones, la idea que predomina en The Quantum Enigma es la de que uno debe hacer que su mente trascienda más allá de los pensamientos convencionales para establecer una reflexión más profunda de lo que es la vida. Así, Chemical Insomnia es una canción que ahonda en cómo nos afectan las adicciones y pensamientos potencialmente venenosos de nuestra propia mente. Y como ya es un clásico tema recurrente en la discografía de la banda, en Natural Corruption se vuelve a cargar contra una sociedad enviciada y maleada.

Por último, he querido dejar las canciones que más me han impresionado para el final de esta crítica. Empezando por el primer single, The essence of silence, una canción que comienza con un precioso y sereno solo de violín que no tarda mucho en convertirse en una explosión de velocidad donde conjugan y destacan de manera apabullante riffs, grunts, coros, batería y la voz de Simone Simons. Un tema para escuchar a todo trapo. The Fifth Guardian – Interlude hace la transición entre la primera parte y la segunda del CD con la gran sorpresa de que no se trata de un interludio convencional dentro de lo que EPICA nos tiene acostumbrados. Se trata de una maravillosa pieza de corte oriental que parece hecha para formar parte de alguna banda sonora, algo que alimenta aún más el estilo grandilocuente de este álbum. Y es precisamente tras este espacio cuando suenan los temas más increíbles, el primero, Reverence – Living in the Heart canción apasionada y agresiva muy marcada por el doble pedal de la batería, el buen hacer del bajista Rob van der Loo y el teclista Coen Janssen y el solo final de guitarra y teclado. Todos los instrumentos suenan con una fuerza especial en este tema. Pero la canción que cierra este disco es simplemente una de esas maravillas musicales que EPICA crea para poner el broche de oro a todas sus producciones. The Quantum Enigma – Kingdom of Heaven Part II son 12 minutos de canción donde el grupo resume toda la grandeza musical de este disco y donde demuestra que sabe cómo manejar elementos sinfónicos en su música con increíble destreza. Es la pieza maestra de todo el disco. Esa que te obligará inconscientemente (y con enorme gusto) a darle al play de nuevo en cuanto el tintineo final de las campanas que cierran esta canción dejen de sonar.

Con este disco cada nueva escucha es un viaje intenso y diferente al enigmático mundo cuántico que EPICA crea en cada melodía con atmósferas, ritmos y escenarios que invitan a imaginar y soñar con historias de las que, sólo así, podemos ser protagonistas.

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La Bella y La Bestia

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Esperaba con mucha ilusión el día en que por fin estuviera sentada en el Auditorio del Kursaal en Donostia esperando a que el telón se levantara y me viera transportada a otro mundo, a otra época, aquella en la que todo lo que sucedía a mi alrededor era magia, ensueño e inocencia.

Cuando se va tomando conciencia de lo mucho que dejamos atrás a medida que los años van pasando, a veces se extraña poder volver a ser pequeños por un día para no tener que vivir preocupados por los problemas que tenemos que afrontar cada día. Por desgracia hay pocas cosas que nos permitan volver a conectar con nuestro/a niño/a interior.

Ante esto, el musical de La Bella y La Bestia llega como una solución mágica para transportarnos de nuevo a ese momento de nuestra infancia durante cerca de 3 horas que vuelan entre canciones y bailes. Es un espectáculo que merece muchísimo la pena y que vale para cualquier público, sea infantil o adulto. Se notan las horas de trabajo y el enorme esfuerzo de producción que hay detrás. Os prometo que desde que empezó el musical hasta mucho después de que acabara, nada pudo borrarme la sonrisa de la cara.

Todo el día de ayer hasta que las luces se apagaron y empezaron a sonar las primeras notas, fue como volver a experimentar la noche antes de la llegada de los Reyes Magos igual que cuando era pequeña. La espera desde que me desperté hasta que la magia empezó en el escenario fue un cúmulo de euforia, nervios y expectación. No sabía hasta que punto por mi cuerpo fluía la sangre o volaban las mariposas.

No había miedo a que las expectativas fueran tan altas que al final, el musical fuera a resultarme menos espectacular de lo que yo pudiera haberme imaginado. Ni tampoco temor ante el que fuera mi primer musical y como podría mi gusto por las artes encajar una actuación de este tipo. Lo único por lo que había ganas era por disfrutar, dejarme llevar y envolverme de cada segundo.

Y si había alguna ínfima duda intentando sonar más fuerte que mi ilusión dentro de mi, en cuanto las luces se apagaron, el auditorio quedó en silencio y la luz y el sonido irrumpieron en la sala todo se disipó. La emoción ya me había tocado. Comenzaba la historia de La Bella y La Bestia.

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El prólogo que abre esta obra se resume en una voz en off que nos empieza a introducir en un mundo de príncipes, hechiceras, castillos y maldiciones. Un príncipe vanidoso castigado, una rosa y un espejo. Esos son los elementos que empiezan a dibujar esta historia.

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Ya desde la primera escena se muestra el gran trabajo de escenografía de esta obra cuando Bella arranca con una canción que sin duda es de las más representativas tanto de la película, como del propio musical. Y aunque lo que debería sobresalir en esta escena es la actriz protagonista, mi gran sorpresa fue Daniel Diges interpretando a Gastón que, sin duda, se convirtió en mi personaje favorito del musical por la gran actuación del cantante. Una actuación tan buena y una caracterización tan auténtica que me parecía imposible que fuera él, a tal punto, que fueron varias veces las que dudé de que realmente estuviera viendo al intérprete de “Algo pequeñito” haciendo del malo de La Bella y La Bestia. Y por esto precisamente, es que tanto me gustó ya que consigue encarnar perfectamente al fortachón presumido y primitivo de Gastón y además, mejorarlo significativamente.

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Junto a él, destacaba su compañero de fechorías (o más bien su particular saco de boxeo) Lefou, interpretado por Raúl Peña que realmente hace una actuación impresionante de este personajillo. Entre los dos le dan mucha vida al musical ya que forman un gran duo. En mi opinión, mucho más compenetrados que la otra gran pareja de este musical: Din Don y Lumiere.

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Talía del Val, la actriz que interpreta a Bella necesitó de varias escenas para imponerse como protagonista. Para mi esto es así porque para mi gusto, el acento que adopta para interpretar a Bella es demasiado infantil cuando debería ser más bien dulce, algo que, además, contrasta demasiado con una voz más madura a la hora de cantar. Esa mezcla, de entrada, resulta cuanto menos un tanto extraña. Sin embargo, hay que reconocer que a través de esa versatilidad la actriz imprime su personalidad en el personaje y le da un toque más personal. Por otro lado, físicamente me ha parecido todo un acierto ya que encaja bastante en lo que mi cabeza siempre había imaginado si Bella fuera una persona real. En cuanto a su vestuario, me hubiera gustado que fueran más fieles al original ya que tantos adornos contribuyen a infantilizar aún más a Bella y tengamos en cuenta que ésta, a pesar de ser joven, se caracteriza por su madurez y su inquietud intelectual. Es el rasgo definitorio que separa a Bella de la simplicidad del resto de los aldeanos. Brilló especialmente al cantar “Un hogar” y “Un cambio en mi”.

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A medida que nos adentramos en la historia, hay dos personajes sobre los que recae todo el protagonismo de la obra. Ellos son Din Don y Lumiere, siendo este último la estrella del duo. Algo que me sorprendió del musical son los numerosos toques de comicidad que han introducido y lo cierto es que la mayoría vienen de la mano del entrañable candelabro. Tanto han estirado las bromas que han acabado cayendo en algunas del tipo sexual, cosa que me sorprendió bastante teniendo en cuenta que aunque no mayoritario, una parte del público estaba compuesto por menores. Pero resulta tan sutil e infantil que tampoco se puede reprochar nada, al fin y al cabo, el musical también pretende conectar con el público adulto.

El resto de la servidumbre del castillo estuvo bien interpretada. Para mi merece una mención especial Eva Diago interpretando a Madame de la Grande Bouche (seguro que a todos os suena más si os digo que es el armario ropero que le proporciona a Bella su vestuario en la película). Sus actuaciones son pocas, pero todas son memorables en el sentido de que cada una de ellas te arranca una carcajada, incluso en esa en la que se lanza a la interpretación de una aria donde hace uso de un tremendo vozarrón.

Sin embargo, el más destacado para el público fue el niño que interpretó a Chip. No sólo porque lo hiciera un pequeño donostiarra, sino porque era toda una dulzura. No paró de ganarse los aplausos de todo el mundo. Servidora no es muy niñera, pero reconozco que el pequeñajo me pareció de lo más adorable.

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A nivel general, la escena más impresionante del primer acto fue llevada a acabo por toda esa servidumbre con la canción “Qué festín” que es el plato fuerte del musical, un auténtico espectáculo de música, baile, luces y colores. Los efectos son escasos, pero realmente los suficientes para subir a lo más alto esta escena. Yo me sigo preguntando como un hombre disfrazado de felpudo puede dar saltos, volteretas y hacer otras tantas cabriolas sin errar en ningún paso. O sin comerse el suelo.

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En cuanto al otro gran protagonista de esta historia, la Bestia, tengo que decir que fue de menos a más a lo largo del musical. Inicialmente, fue el personaje que menos me convenció ya que imaginaba una bestia más grotesca en su modo de hablar y proceder, pero la forma de mostrar la bestialidad de este personaje pasaba por un tono de voz que no parecía el de un monstruo. Creo que le falta cierta intensidad además de agresividad en ciertas partes del diálogo donde son necesarias. Sin embargo, como ya he comentado, la interpretación fue mejorando hasta llegar a la última escena del primer acto donde Ignasi Vidal lo cierra de una forma culminante demostrando su verdadero potencial al cantar una canción que se compuso especialmente para el musical, “Si no puedo amarla”.

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A partir del segundo acto el musical pasó volando delante de mis ojos. En un abrir y cerrar de estos, Bella bajaba las escaleras con un vistoso vestido amarillo y así, ya estábamos ante la escena más famosa de la película. El gran baile de Bella y Bestia. Y la verdad es que lo mejor fue la interpretación de “La Bella y La Bestia” de la Sra. Potts, su voz brilló por encima de la propia escena. Bella y Bestia pusieron la ilusión con su baile y ella añadió la magia al momento con una muy buena interpretación de una canción sobre la que sí tenía las expectativas muy altas. Mone cumplió con creces.

Nos acercábamos al final del espectáculo y yo estaba intrigada por cómo convertirían a la Bestia en hombre. Pero antes de eso pasé un agradable rato con la escena en la que hombres y muebles se enzarzan en la batalla por el castillo. Muy bien llevada, igual de divertida que en la película y una vez más, con la aparición estelar de Madame de la Grande Bouche vestida como una vikinga para presentar batalla. Fan desde ese momento.

A la lucha entre Gastón y Bestia si que creo que podrían haberle sacado algo más de partido ya que precipitan demasiado la acción. A una escena de ese calibre eso le resta dramatismo. Pero en general esto tiene que ver con que si nos ponemos a comparar película y musical,  no me pasa por alto que para mi “La Bella y La Bestia” siempre ha sido la película de atmósfera oscura por excelencia de Disney. Pero el musical está pensado para brillar y para seducir incluso en las escenas más trágicas. El punto a favor de este final es que me sorprendieron gratamente en la transformación de la Bestia. Sin demasiado adorno ni la necesidad de hacer un gran despliegue de ingenio, la Bestia se convirtió en hombre.

El espectáculo cerraba con el gran baile final. Y entre los aplausos, calaba hondo un mensaje muy claro: Todas las rosas tienen espinas, pero eso no hace que sean menos hermosas.

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Floor Jansen

Floor Jansen. Ella encabeza el segundo puesto en mi lista de vocalistas femeninas favoritas del metal. Es ridículo que jamás le haya dedicado una entrada, si quiera algunas palabras. Pero todo tiene una buena explicación y es que, Floor, es de esas mujeres difíciles de describir.

Es una de esas mujeres cuya fuerza intimida. Sabes que tienes mil cosas para decir de ella, pero no sabrías ni por dónde empezar. Es, en definitiva, una de esas mujeres que podríamos pensar que se ha escapado de otro planeta. De uno plagado de superwomans.

Esta holandesa (bien, Holanda, bien) empezó su carrera con 16 años, cuando llegó a ‘Apocalypse’, nombre con el que se conocía antes al desaparecido ‘After Forever’ y tiene para mi algo que no tienen muchas de las cantantes femeninas que conforman el cartel europeo actual del metal. A los que me conocéis… no, ni siquiera Simone Simons.

Floor tiene una increíble facilidad para cambiar de un registro a otro y una voz… ¡qué voz! ¡qué fuerza! parece que va a desgarrar el espacio. Ella se atreve con todos los estilos, rock, ópera, pop… lo que pille, incluso se atreve a probar distintos matices y ha empezado a incluir guturales.

Ella es una superwoman moderna que supervisa cada proceso del trabajo de tal manera que no sólo es la fundadora de su nueva banda ReVamp, sino que también es su compositora, su cantante, toca tres instrumentos e incluso le queda energía para ser profesora de canto, ¡hasta por videollamadas de Skype! Floor es única hasta para eso.

Porque otra cosa de la que cabe hablar es su actitud en los escenarios y que argumenta aún más mis motivos para pensar que viene de otro planeta. Sólo hay una palabra para describirla sobre el: marciana; No deja indiferente, desde las cosas que hace hasta la ropa que usa (he llegado a verla con pantalones de cowboy). A esto añadimos una mujer imponente que mide 1,81cm y no para un segundo quieta por el escenario.

Pero la verdad es que no importa cuanto me moleste en describirla, cuanto tiempo invierta hablando del talento que la acompaña o de lo bizarra que puede llegar a ser, porque no llegaríais a haceros una pequeña idea. A Floor hay que descubrirla por su voz, escuchándola, siguiendo sus directos y dejando que su música se cuele en nuestros reproductores.

‘Storm the sorrow’ por fin tiene vídeo. No hace mucho, en nota de prensa prometieron un vídeo que sorprendería a sus seguidores y la verdad es que al menos, esta seguidora, siente esa promesa cumplida.

En este nuevo vídeo de la banda predomina el blanco y negro por encima del resto de los colores, a excepción del color azul de nuestra diva del metal Simone (espectacular esa mirada del minuto 2.36). Ese uso o abuso del blanco y negro es una clara referencia al bien y al mal y cómo nos manejamos en estos dos extremos éticos. Simone a veces es un ángel y otras un demonio. Pero Simone nos representa a todos nosotros.

Mirando más allá de lo que pueden representar las diferentes escenas del videoclip, que eso siempre es subjetivo dependiendo de los ojos que analizan, las imágenes son lo mejor de la banda hasta la fecha. No es ningún secreto que los vídeos no son el fuerte de EPICA, por no decir que algunos vídeos son bastante pobres. Pero ‘Storm the sorrow’ suma un punto positivo en ese aspecto. Sin hacer nada demasiado complejo o extravagente, con un vídeo bastante sencillo pero con un aspecto visual más cuidado han encontrado la fórmula que les hacía falta.

Volviendo a la historia del vídeo, las mejores escenas son aquellas en las que se muestra la lucha entre lobos, donde yo veo que los lobos somos nosotros cuando no somos capaces de ver lo bajo que vamos cayendo mientras alrededor sólo hay dolor. Por otro lado, el águila que me parece que representa nuestra fuerza interior y la secuencia de imágenes dónde se entremezclan los ojos de Simone en blanco y negro y una bombilla como momento en el que se revela la verdadera elección moral, en la que la luz debe prevalecer. Como curiosidad, me gusta el final del vídeo con la formación de la inicial de EPICA como si se tratara de una consolidación del grupo como tal.

El mensaje es más o menos que debemos creer en nosotros mismos, ser conscientes de la realidad que nos rodea, que es trágica, pero no dejar que nos arrastre con ella. ¡Y no podría ser un mejor mensaje para los tiempos que corren!

Storm the sorrow

EPICA – Requiem for the indifferent


EPICA ha vuelto con nuevo disco. Los holandeses han puesto durante meses toda su energía en la composición del que, hasta la fecha, probablemente sea su trabajo más elaborado. Los seguidores de la banda podemos sentirnos totalmente fuera de honda al escuchar este nuevo CD pues los que esperábamos encontrar algo similar a trabajos anteriores daremos con una banda que ha venido con algo totalmente original. Dejado a un lado el carácter oscuro y brutal de “Design your universe”, lo nuevo de EPICA es más épico que nunca con melodías más extensas y un trasfondo nostálgico que da forma a este disco compuesto por 13 temas (2 más en USA).

Quien me conoce, sabe que en cuanto a música se refiere no soy gran amiga de los cambios pero lo que EPICA ha conseguido en este trabajo ha sido demostrar que uno puede evolucionar sin por ello perder la personalidad que le caracteriza. Incluso Simone Simons ha abierto su registro vocal a un punto en el que su voz suena más sensual que nunca. La mezzo-soprano hace un uso mucho más versátil de su voz dejando a un lado los tintes dulces y operísticos a los que tan acostumbrados nos tiene para dejar paso a su voz más erótica.

El disco es un compendio de subidas y bajadas, una caja de sorpresas de principio a fin con sonidos llenos de saltos inesperados. Una obra innovadora donde prima la presencia de los instrumentos por encima de la voz de Simone Simons o los grunts de Mark Jansen. Para los que decían que EPICA seguía la estela de After Forever (muy notable especialmente en “Design your universe”) este disco ha tenido que mostrarles que EPICA es una banda que sigue su propio curso y evoluciona siguiendo su propio camino.

A pesar de los cambios, EPICA sigue manteniéndose fiel a su carácter sinfónico, sus letras sociales (en este caso haciendo referencia al actual contexto que vivimos), sus melodías complejas y la mezcla con coro. Uno de hecho podría llegar hasta “Storm the sorrow” y pensar que el concepto musical del disco es el mismo que en anteriores pero la balada “Delirium” se encarga de servir de transición. A partir de aquí EPICA se muestra más pegadiza, innovadora y teatral. A pesar de todo, una vez metidos en el disco, se pueden advertir sonidos que evocan a canciones de trabajos anteriores lo que hace que permanezca tan intacta la esencia de EPICA.

Podría decir que todos los temas del disco son obras maestras pero hago especial hincapié en “Monopoly on truth”, una canción que fue desgranada poco a poco en un concepto layer by layer del que Mark Jansen nos quiso hacer partícipes a todos los seguidores. Cada semana se grababa un instrumento al que posteriormente se le añadía una nueva pieza instrumental como si de un puzzle se tratara. Lo cierto es que el resultado final es un puzzle que encaja a la perfección y un tema que no puede dejar indiferente a nadie.

“Internal warfare” es una composición con una introducción vertiginosa y ascendente. La voz de Simone Simons adquiere aquí un matiz de misterio que desprende un fuerte halo sensual y casi sexual. Los instrumentos, sin excepción, se usan magistralmente en este tema.

“Requiem for the indifferent” el tema que da título al disco recupera los tintes árabes de los que ya hizo uso EPICA en anteriores trabajos como “Seif al din”. Es esta una de esas canciones en las que la esencia de EPICA sigue manteniéndose intacta a pesar de lo innovador del tema. Impresionantes coros y una melodía que podría ser de las mejores de la banda.

Las baladas han sido lo menos impactante en este nuevo trabajo. “Delirium”, la canción que marca la transición, es una balada para lucimiento personal de Simone Simons, sin embargo, es aquí donde una desea volver a escuchar todo eso que ella lleva dentro y que manifiesta mejor usando un registro más operístico. Canciones como “Storm the sorrow” y “Stay the course” (ninguna de ellas son baladas) son piezas mejores para que Simone Simons juegue con su registro vocal. En el abanico de canciones lentas habría que mencionar “Twin flames”, atípica, casi mágica (una de las canciones lanzadas solo para USA). Preciosa voz la de Simone Simons en este tema romántico y con final de película.

Y finalmente “Serenade of self-destruction”, la canción que pone el broche final a este disco. Una canción que a mi especialmente me ha cautivado desde el primer momento. Una composición musical exenta de voz que es un regalo para los que disfrutamos en ocasiones con los temas meramente instrumentales. El inicio con el coro de Simone Simons da paso a casi 10 minutos donde el protagonismo absoluto es para los instrumentos. Una canción a la que uno puede ponerle letra fácilmente y con la que imaginar ser protagonista de mil historias hasta quedar extasiado. Los coros, el tinte árabe, los riffs de guitarra, la orquesta, el teclado, todo conjuga a la perfección en esta canción que es verdaderamente EPICA.

Cada primera nota desde “Karma” hasta las finales en “Serenade of self-destruction” te absorberán a otra dimensión y es que “Requiem for the indifferent” no causa precisamente indiferencia…

Within Temptation

Han pasado 9 días desde el concierto. La verdad es que, a estas alturas, no me atrae tanto escribir una crónica o algo similar, pero el concierto tampoco merece no ser ni siquiera comentado cuando la verdad es que me sorprendió muy gratamente. He de decir que al final, esa volatilidad musical es lo que hizo que el concierto fuera tan ameno y que pasara volando a pesar de durar casi dos horas.

Por supuesto, Sharon no me decepcionó en absoluto, es más, puedo decir que solo confirmó todas las cosas buenas que yo pensaba de ella como cantante y persona. Es una mujer preciosa por fuera y por dentro. La más dulce. Con una voz privilegiada y que además me hizo sentir inmensamente contenta cuando cantó ‘Angels’.

Pero lo mejor no es solo que ellos me convencieran a mi como banda, no. Lo mejor de todo es saber que nosotros los convencimos a ellos como público y que dejaron Madrid ‘locos’ después del espectáculo que nosotros también les dimos a ellos desde abajo.

Y como una imagen vale más que mil palabras aquí os dejo un vídeo.

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Quienes me conocen saben que mis oídos beben los vientos por la voz de Simone Simons. Y estoy convencida de que si la reencarnación existe, ella fue sin duda una sirena en otra vida, de esas que hacían que los barcos de los navegantes se estrellaran contra las rocas al escuchar su canto.

Puedo decir que escuchando a Simone he tenido la sensación de viajar a la deriva sobre un barco que yo no podía controlar y que iba directo a esa fuente de placer sonoro que sale de sus labios. Pero hoy no es de ella de quien quiero hablaros.

Existen otras voces impresionantes en el panorama metal. Y pronto yo estaré contemplando sobre el escenario a una de ellas. Puede que Simone sea la diva número uno entre las diosas del metal pero Sharon den Adel, su compatriota holandesa y vocalista de la banda Within Temptation, es la voz y el rostro más dulce de los escenarios metaleros.

Sharon es una mujer exóticamente exquisita. Puede que esto sea así porque vagó de aquí para allá desde muy pequeña sin parar en ningún sitio en concreto. En ese tiempo seguro que se empapó de una mezcla de culturas que le confirieron ese aire delicado pero nada vulnerable.

No soy muy partidaria del nuevo Within Temptation o más bien, del siempre cambiante estilo musical de la banda que se mueve entre el metal más oscuro hasta el rock más comercial del panorama musical. Ellos saben subirse a la ola mainstream y aprovechar la enorme aceptación que tienen entre el público tanto metalero como no. Within Temptation es una banda para gustar y dar a la gente lo que quiere oír, mientras que Sharon es el pilar que se encarga de convencer a quienes (entre los que me incluyo) son reacios a esa volatilidad musical.

Estoy convencida en un 99% que yo misma me vi impulsada a comprar mi entrada para el concierto motivada por el deseo de escuchar a la musa Sharon, más que al grupo en general. Ella posee una voz que merece ser escuchada, al margen de mi estricta opinión sobre los últimos trabajos de la banda.

Necesito comprobar esa musicalidad que se desprende de ella, lo melodioso de cada una de las notas que es capaz de alcanzar. Y no importa si es un una canción tan armónica como ‘In perfect harmony’, en alguna más ruda como ‘The las time’ o en canciones más comerciales como ‘Sinead’.

Pero vamos a dejar que la magia llegue cuando corresponde, este lunes 10 de octubre en Madrid, dónde esperaré con todas mis fuerzas que Sharon me regale un poquito de su voz cantando mi canción favorita: ‘Angels’. Cruzad los dedos para que se me conceda ese pequeño deseo.

¡Quién sabe si cuando vuelva para escribir sobre la increíble Sharon en concierto os cuento que esta musa es también otra sirena!