EPICA – The Quantum Enigma

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Hacía mucho tiempo que no escribía en este espacio dado que, hasta ahora, no había encontrado una buena razón para ponerme al frente del teclado con el entusiasmo con el que hoy lo hago. Y es que aquí está de nuevo EPICA y con la banda, mi blog, con una mirada positivamente crítica a lo nuevo de los holandeses, The Quantum Enigma, sexto álbum de estudio del que, de entrada, puedo decir que me ha recordado por qué disfruto tanto con el metal sinfónico.

Después de diez años de carrera y con la eterna etiqueta de “grupo predecible” (con la que no estoy para nada de acuerdo) podría esperarse de EPICA que hubieran hecho una muy buena producción como han venido haciendo todo este tiempo pero sin ninguna gran sorpresa. Bien, pues respecto a este nuevo disco, no puedo afirmar que sea el mejor de su carrera ya que para mi, cada disco del grupo es único y especial, pero si puedo asegurar que es de una increíble belleza musical de principio a fin en lo que al género se refiere.

A priori, The Quantum Enigma es un álbum que sigue la fórmula compositiva habitual de la banda. Una introducción instrumental y orquestal que da paso a una canción mucho más característica de la energía musical del grupo, seguido el resto del álbum de piezas acompañadas de múltiples elementos orquestales, sus característicos coros y esa escenificación de “La Bella y la Bestia” encarnada por Simone Simons y Mark Jansen. Pero es como si The Quantum Enigma hubiera ido recopilando lo mejor del grupo y lo hubiera plasmado en cada canción dando como resultado un disco que brilla por las atmósferas musicales a las que consigue transportar al oyente.

Si uno se deja llevar por las melodías y cierra los ojos, puede vivir toda una experiencia casi cinematográfica. Empezando por Originem, una bella pieza de introducción orquestal en la que no faltan el piano, los violines o los voces corales en latín dibujando así todo un paisaje musical dentro de nuestra mente. Y a pesar de la intensidad con la que irrumpe The Second Stone después de una introducción de película, esta segunda canción fluye sin romper la armonía. Se trata de una pieza muy contundente que destaca por su intro con un riff poderoso, un tempo vertiginoso y un buen solo de guitarra de Isaac Delahaye.

La teatralidad musical queda manifiesta en canciones como Victims of Contingency donde a través del blast beat de la batería de Ariën van Weesenbeek y un sonido a caballo entre el death metal y el speed metal (sin abandonar la estela sinfónica) EPICA crea una atmósfera que parece que nos transporte a un campo de batalla a conquistar nuevas tierras con la música como estandarte; o bien con Sense Without Sanity – The Impervious Code con una introducción muy melodiosa que da paso a un sonido pesado de guitarra, una pegadiza melodía sinfónica de un estilo que recuerda al gótico y donde la marcada voz de Simone Simons añade un plus de personalidad al tema demostrando que no tiene por qué recurrir a notas vocales muy altas para ejercer su magia.

Pero esa magia de la mezzosoprano se hace más presente en canciones como Omen – The Ghoulish Malady y Canvas of life. Ambas canciones parten de una introducción preciosista pero donde el protagonismo de los temas no recae sobre la melodía, sino en la voz de Simone Simons. En el primero, la cantante hace una gran interpretación de un tema vehemente y emotivo con una voz muy limpia pero es con el segundo con el que podemos decir que estamos ante la balada en mayúsculas del disco. En ella, Simone impregna de sentimiento una canción suave que resulta conmovedoramente nostálgica.

Sin embargo, si algo vengo observando desde las últimas producciones de EPICA y que le ha servido a Simone Simons para ser ampliamente criticada, es que al no hacer uso de su rango vocal más alto, su voz confluye armónicamente con el resto de los elementos musicales sin buscar sobresalir. Algo que personalmente me parece muy positivo ya que permite centrarse en múltiples aspectos de la producción que en discos iniciales quedaban muy opacados por la increíble capacidad vocal de una muy joven Simone Simons.

En cuanto al trabajo coral, siempre un elemento de mucho peso en EPICA y que esta vez ha contado con la participación de Marcela Bovio, ex-cantante de Stream of Passion, Unchain Utopia concentra toda la atención. Este tema evoca a temas más típicos dentro del universo musical de la banda lo que sin duda hará que sea una de las canciones favoritas de muchos fans.

Si bien este disco no sigue una historia conceptual a lo largo de sus canciones, la idea que predomina en The Quantum Enigma es la de que uno debe hacer que su mente trascienda más allá de los pensamientos convencionales para establecer una reflexión más profunda de lo que es la vida. Así, Chemical Insomnia es una canción que ahonda en cómo nos afectan las adicciones y pensamientos potencialmente venenosos de nuestra propia mente. Y como ya es un clásico tema recurrente en la discografía de la banda, en Natural Corruption se vuelve a cargar contra una sociedad enviciada y maleada.

Por último, he querido dejar las canciones que más me han impresionado para el final de esta crítica. Empezando por el primer single, The essence of silence, una canción que comienza con un precioso y sereno solo de violín que no tarda mucho en convertirse en una explosión de velocidad donde conjugan y destacan de manera apabullante riffs, grunts, coros, batería y la voz de Simone Simons. Un tema para escuchar a todo trapo. The Fifth Guardian – Interlude hace la transición entre la primera parte y la segunda del CD con la gran sorpresa de que no se trata de un interludio convencional dentro de lo que EPICA nos tiene acostumbrados. Se trata de una maravillosa pieza de corte oriental que parece hecha para formar parte de alguna banda sonora, algo que alimenta aún más el estilo grandilocuente de este álbum. Y es precisamente tras este espacio cuando suenan los temas más increíbles, el primero, Reverence – Living in the Heart canción apasionada y agresiva muy marcada por el doble pedal de la batería, el buen hacer del bajista Rob van der Loo y el teclista Coen Janssen y el solo final de guitarra y teclado. Todos los instrumentos suenan con una fuerza especial en este tema. Pero la canción que cierra este disco es simplemente una de esas maravillas musicales que EPICA crea para poner el broche de oro a todas sus producciones. The Quantum Enigma – Kingdom of Heaven Part II son 12 minutos de canción donde el grupo resume toda la grandeza musical de este disco y donde demuestra que sabe cómo manejar elementos sinfónicos en su música con increíble destreza. Es la pieza maestra de todo el disco. Esa que te obligará inconscientemente (y con enorme gusto) a darle al play de nuevo en cuanto el tintineo final de las campanas que cierran esta canción dejen de sonar.

Con este disco cada nueva escucha es un viaje intenso y diferente al enigmático mundo cuántico que EPICA crea en cada melodía con atmósferas, ritmos y escenarios que invitan a imaginar y soñar con historias de las que, sólo así, podemos ser protagonistas.

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‘Storm the sorrow’ por fin tiene vídeo. No hace mucho, en nota de prensa prometieron un vídeo que sorprendería a sus seguidores y la verdad es que al menos, esta seguidora, siente esa promesa cumplida.

En este nuevo vídeo de la banda predomina el blanco y negro por encima del resto de los colores, a excepción del color azul de nuestra diva del metal Simone (espectacular esa mirada del minuto 2.36). Ese uso o abuso del blanco y negro es una clara referencia al bien y al mal y cómo nos manejamos en estos dos extremos éticos. Simone a veces es un ángel y otras un demonio. Pero Simone nos representa a todos nosotros.

Mirando más allá de lo que pueden representar las diferentes escenas del videoclip, que eso siempre es subjetivo dependiendo de los ojos que analizan, las imágenes son lo mejor de la banda hasta la fecha. No es ningún secreto que los vídeos no son el fuerte de EPICA, por no decir que algunos vídeos son bastante pobres. Pero ‘Storm the sorrow’ suma un punto positivo en ese aspecto. Sin hacer nada demasiado complejo o extravagente, con un vídeo bastante sencillo pero con un aspecto visual más cuidado han encontrado la fórmula que les hacía falta.

Volviendo a la historia del vídeo, las mejores escenas son aquellas en las que se muestra la lucha entre lobos, donde yo veo que los lobos somos nosotros cuando no somos capaces de ver lo bajo que vamos cayendo mientras alrededor sólo hay dolor. Por otro lado, el águila que me parece que representa nuestra fuerza interior y la secuencia de imágenes dónde se entremezclan los ojos de Simone en blanco y negro y una bombilla como momento en el que se revela la verdadera elección moral, en la que la luz debe prevalecer. Como curiosidad, me gusta el final del vídeo con la formación de la inicial de EPICA como si se tratara de una consolidación del grupo como tal.

El mensaje es más o menos que debemos creer en nosotros mismos, ser conscientes de la realidad que nos rodea, que es trágica, pero no dejar que nos arrastre con ella. ¡Y no podría ser un mejor mensaje para los tiempos que corren!

Storm the sorrow